{"id":375,"date":"2020-06-12T12:14:48","date_gmt":"2020-06-12T11:14:48","guid":{"rendered":"https:\/\/mythslegendes.com\/?page_id=375"},"modified":"2020-06-12T12:14:48","modified_gmt":"2020-06-12T11:14:48","slug":"la-guerre-des-gaules-ii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/las-guerras-galas-ii\/","title":{"rendered":"Las guerras de las Galias II"},"content":{"rendered":"<div id=\"ez-toc-container\" class=\"ez-toc-v2_0_82_2 counter-hierarchy ez-toc-counter ez-toc-grey ez-toc-container-direction\">\n<div class=\"ez-toc-title-container\">\n<p class=\"ez-toc-title\" style=\"cursor:inherit\">Contenido<\/p>\n<span class=\"ez-toc-title-toggle\"><a href=\"#\" class=\"ez-toc-pull-right ez-toc-btn ez-toc-btn-xs ez-toc-btn-default ez-toc-toggle\" aria-label=\"Alternar tabla de contenidos\"><span class=\"ez-toc-js-icon-con\"><span class=\"\"><span class=\"eztoc-hide\" style=\"display:none;\">Palanca<\/span><span class=\"ez-toc-icon-toggle-span\"><svg style=\"fill: #999;color:#999\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" class=\"list-377408\" width=\"20px\" height=\"20px\" viewbox=\"0 0 24 24\" fill=\"none\"><path d=\"M6 6H4v2h2V6zm14 0H8v2h12V6zM4 11h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2zM4 16h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2z\" fill=\"currentColor\"><\/path><\/svg><svg style=\"fill: #999;color:#999\" class=\"arrow-unsorted-368013\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"10px\" height=\"10px\" viewbox=\"0 0 24 24\" version=\"1.2\" baseprofile=\"tiny\"><path d=\"M18.2 9.3l-6.2-6.3-6.2 6.3c-.2.2-.3.4-.3.7s.1.5.3.7c.2.2.4.3.7.3h11c.3 0 .5-.1.7-.3.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7zM5.8 14.7l6.2 6.3 6.2-6.3c.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7c-.2-.2-.4-.3-.7-.3h-11c-.3 0-.5.1-.7.3-.2.2-.3.5-.3.7s.1.5.3.7z\"\/><\/svg><\/span><\/span><\/span><\/a><\/span><\/div>\n<nav><ul class='ez-toc-list ez-toc-list-level-1' ><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-1\" href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/las-guerras-galas-ii\/#LIVRE-DEUXIEME-57-av-J-C\" >LIBRO SEGUNDO 57 AC. J.-C.<\/a><\/li><\/ul><\/nav><\/div>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"ez-toc-section\" id=\"LIVRE-DEUXIEME-57-av-J-C\"><\/span>LIBRO SEGUNDO<br>57 aC J.-C.<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>1. C\u00e9sar estaba en el <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/\">Galia<\/a> y las legiones hab\u00edan tomado sus cuarteles de invierno, como arriba hemos dicho, cuando le lleg\u00f3 en varias ocasiones el rumor, confirmado por una carta de Labieno, de que todos los pueblos de B\u00e9lgica, que forman, como hemos visto, una tercera parte de Galia conspiraron contra Roma e intercambiaron rehenes. Los motivos del complot eran los siguientes: primero, tem\u00edan que una vez pacificada toda la Galia, \u00edbamos a dirigir nuestras tropas contra ellos; entonces, un gran n\u00famero de <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/\">g\u00e1lico<\/a> les solicitaban: algunos, como no quer\u00edan la <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mythes-et-legendes-germaniques-60\/\">alemanes<\/a> se demor\u00f3 en la Galia, resentido de ver un ej\u00e9rcito romano pasar el invierno en su pa\u00eds y establecerse all\u00ed; los otros, por la movilidad y ligereza de sus mentes, so\u00f1aban con cambiar de amo; tambi\u00e9n recibieron anticipos de varios personajes que -el poder generalmente encontrado en la Galia en manos de los poderosos y los ricos que pod\u00edan comprar hombres- lograron sus fines con menos facilidad bajo nuestra dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Estos informes y esta carta conmovieron a C\u00e9sar. Levant\u00f3 dos nuevas legiones en la Galia Citerior y, a principios del verano, envi\u00f3 a su legado Quintus P\u00e9dius para que las condujera a la Galia Posterior. \u00c9l mismo se une al ej\u00e9rcito tan pronto como uno comienza a ser capaz de hacer forraje. Da instrucciones a los Senones y otros pueblos galos que eran vecinos de los belgas para que indaguen sobre lo que se hace all\u00ed y le informen. Todos fueron un\u00e1nimes en informarle que se estaban levantando tropas, que se estaba concentrando un ej\u00e9rcito. As\u00ed que pens\u00f3 que no deber\u00eda dudar en tomar la ofensiva. Despu\u00e9s de abastecerse de trigo, levanta el campamento y en una quincena llega a las fronteras de B\u00e9lgica.<\/p>\n\n\n\n<p>3. No lo esper\u00e1bamos, y nadie esperaba una marcha tan r\u00e1pida; tambi\u00e9n los Remes, que son el pueblo de B\u00e9lgica m\u00e1s cercano a la Galia, encomendaron a C\u00e9sar Iccios y Andocumborios, los m\u00e1s grandes personajes de su naci\u00f3n, para decirle que se pon\u00edan, ellos y todos sus bienes, bajo la protecci\u00f3n de Roma y bajo su autoridad: no compart\u00edan el sentimiento de los dem\u00e1s belgas, no conspiraban contra Roma; est\u00e1n dispuestos a dar rehenes, a cumplir las \u00f3rdenes que reciban, a abrir sus lugares fortificados, a suministrarles ma\u00edz y otros beneficios; a\u00f1aden que el resto de B\u00e9lgica est\u00e1 en armas, que los alemanes establecidos en la margen izquierda del Rin se han aliado con los belgas, que por fin se ha desencadenado entre ellos tal pasi\u00f3n, y tan general, que los Even Suessions, que son sus hermanos raciales, que viven bajo las mismas leyes, que tienen el mismo se\u00f1or de la guerra, el mismo magistrado, no pudieron impedirles que tomaran parte en los movimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>4. C\u00e9sar les pregunt\u00f3 cu\u00e1les eran las ciudades que hab\u00edan tomado las armas, cu\u00e1l era su importancia, su poder\u00edo militar; obtuvo la siguiente informaci\u00f3n: la mayor\u00eda de los belgas eran de <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mythes-et-legendes-germaniques-60\/\">germ\u00e1nico<\/a> ; antes hab\u00edan cruzado el Rin, y habi\u00e9ndose detenido en esta regi\u00f3n a causa de su fertilidad, hab\u00edan expulsado a los galos que la ocupaban; fue el \u00fanico pueblo que, en tiempo de nuestros padres, cuando los cimbrios y los teutones asolaban toda la Galia, hab\u00eda sabido prohibirles el acceso a su territorio; el resultado fue que, llenos del recuerdo de esta haza\u00f1a, se atribu\u00edan gran importancia y ten\u00edan grandes pretensiones para las cosas de la guerra. En cuanto a su n\u00famero, dec\u00edan los Remes que estaban en posesi\u00f3n de la m\u00e1s completa informaci\u00f3n, porque, estando unidos con ellos por parentesco y alianzas, sab\u00edan el n\u00famero de hombres que cada ciudad hab\u00eda prometido para esta guerra, en la asamblea general de la pueblos belgas. Los m\u00e1s poderosos entre ellos en coraje, influencia y n\u00famero eran los belovacos: pod\u00edan reunir cien mil hombres; hab\u00edan prometido sesenta mil \u00e9lites, y exigieron la direcci\u00f3n general de la guerra. Los Suession eran vecinos de los Remes; pose\u00edan un territorio muy vasto y muy f\u00e9rtil. Hab\u00edan tenido por rey, aun en nuestro tiempo, a Diviciacos, el cacique m\u00e1s poderoso de toda la Galia, quien, adem\u00e1s de gran parte de estas regiones, tambi\u00e9n hab\u00eda dominado la <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-bretona\/\">Breta\u00f1a<\/a> ; el actual estado rey Galba. A \u00e9l, por ser justo y prudente, se le encomend\u00f3, de com\u00fan acuerdo, la direcci\u00f3n suprema de la guerra. Posey\u00f3 doce ciudades, se comprometi\u00f3 a abastecer a cincuenta mil hombres. Los Nervii lo promet\u00edan: son considerados los m\u00e1s feroces de los belgas y son los m\u00e1s distantes; los Atrebates traer\u00edan quince mil hombres, los Ambians diez mil, los Morins veinticinco mil, los Menapes siete mil, los Caletes diez mil, los Veliocasses y los Viromandues otros tantos, los Atuatuques diecinueve mil; los condruses, los eburones, los caeroesi, los pemanes, que se unen bajo el nombre de germanos, pensaban poder dar unos cuarenta mil hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>5. C\u00e9sar anim\u00f3 a los Remi y les habl\u00f3 amablemente; los invit\u00f3 a enviarle a todos sus senadores ya entregarle a los hijos de sus jefes como rehenes. Todas estas condiciones se cumplieron puntualmente en dicho d\u00eda. Se dirige, por otra parte, en t\u00e9rminos apremiantes, a Diviciacos el Heduo, haci\u00e9ndole saber el inter\u00e9s esencial que hay, para Roma y para la seguridad com\u00fan, en impedir la uni\u00f3n de los contingentes enemigos, a fin de no tener para luchar contra un ej\u00e9rcito tan grande a la vez. Podr\u00eda evitarse si los heduos hicieran penetrar sus tropas en el territorio de los belovacos y comenzaran a devastar sus campos. Encargado de esta misi\u00f3n, lo despide. Cuando C\u00e9sar vio que los belgas se hab\u00edan concentrado y marchaban contra \u00e9l, cuando supo por sus exploradores y por los remes que no estaban lejos, r\u00e1pidamente desplaz\u00f3 su ej\u00e9rcito al norte del Aisne, que est\u00e1 en las fronteras del Pais R\u00e9mois, y estableci\u00f3 all\u00ed su campamento. Gracias a este arreglo, C\u00e9sar fortific\u00f3 uno de los lados de su campamento apoy\u00e1ndolo contra el r\u00edo, protegi\u00f3 del enemigo lo que dejaba atr\u00e1s, asegur\u00f3 finalmente la seguridad de los convoyes que le enviaban los remes y las otras ciudades. . Un puente cruzaba este r\u00edo. Coloca all\u00ed un puesto y deja en la margen izquierda a su legado Quintus Titurius Sabinus con seis cohortes; hizo proteger el campamento con un atrincheramiento de doce pies de altura y un foso de dieciocho pies.<\/p>\n\n\n\n<p>6. A ocho millas de este campamento hab\u00eda una ciudad de los Remes llamada Bibrax. Los belgas le lanzaron un violento asalto. Lo resistieron ese d\u00eda s\u00f3lo con gran dificultad. Galos y belgas tienen la misma forma de atacar. Comienzan esparci\u00e9ndose en masa alrededor de las murallas y tirando piedras por todas partes; luego, cuando la muralla es despojada de sus defensores, forman la tortuga, prenden fuego a los postes y socavan el muro. Esta t\u00e1ctica fue en este caso f\u00e1cil de seguir; porque los asaltantes eran tan numerosos arrojando piedras y dardos que nadie pod\u00eda permanecer en la muralla. Lleg\u00f3 la noche para interrumpir el asalto; el Remi Iccios, hombre de alta alcurnia y gran cr\u00e9dito de su pueblo, que entonces mandaba el lugar, envi\u00f3 a C\u00e9sar uno de los que le hab\u00edan sido encomendados para pedir la paz, con la misi\u00f3n de anunciar que si no vengan a ayudarlo, no podr\u00e1 aguantar m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>7. En medio de la noche, C\u00e9sar, usando como gu\u00edas a los que hab\u00edan llevado el mensaje de Iccios, env\u00eda en ayuda de los sitiados n\u00famidas, arqueros cretenses y honderos baleares; la llegada de estas tropas, devolviendo la esperanza a los remes, les comunica un nuevo ardor defensivo, mientras priva a los enemigos de la esperanza de tomar el lugar. As\u00ed que, despu\u00e9s de un breve alto frente a la ciudad, despu\u00e9s de haber asolado las tierras de los remes y quemado todas las aldeas y todos los edificios que pudieron alcanzar, se dirigieron con todas sus fuerzas hacia el campamento de C\u00e9sar, y se establecieron por lo menos a dos mil pasos. ; su campamento, a juzgar por el humo y los fuegos, se extend\u00eda sobre ocho millas.<\/p>\n\n\n\n<p>8. C\u00e9sar, teniendo en cuenta el n\u00famero de los enemigos y su gran reputaci\u00f3n de bravura, decidi\u00f3, en primer lugar, aplazar la batalla; sin embargo, particip\u00f3 en batallas de caballer\u00eda todos los d\u00edas, para probar el valor del enemigo y la audacia de la nuestra. Pronto vio que nuestras tropas no eran inferiores a las del adversario. El espacio que se extend\u00eda frente al campamento era naturalmente propicio para el despliegue de una l\u00ednea de batalla, porque el cerro donde se asentaba el campamento, dominando levemente la llanura, ten\u00eda, frente al enemigo, la misma anchura que antes ocupaban nuestras tropas. en l\u00ednea, y terminaba en cada extremo en fuertes pendientes, mientras que al frente formaba una loma ligeramente acentuada para luego descender imperceptiblemente hacia la llanura. C\u00e9sar hizo cavar un foso en cada extremo, de unos cuatrocientos pasos de largo, perpendicular a la l\u00ednea de batalla; en las extremidades de estas fosas puso reductos y coloc\u00f3 m\u00e1quinas, para impedir que los enemigos, una vez desplegadas nuestras tropas, pudieran, siendo tan numerosas, tomarnos por el flanco mientras est\u00e1bamos ocupados peleando. Hechos estos arreglos, dej\u00f3 en el campamento las dos legiones reci\u00e9n formadas, para que, en caso de necesidad, fueran tra\u00eddas como refuerzos, y puso en fila a las otras seis frente a su campamento. El enemigo, igualmente, hab\u00eda sacado y desplegado sus tropas.<\/p>\n\n\n\n<p>9. Entre los dos ej\u00e9rcitos hab\u00eda un peque\u00f1o pantano. El enemigo esper\u00f3 esperando que los nuestros intentaran cruzarlo; por su lado, los nuestros estaban listos para aprovechar la verg\u00fcenza del enemigo, si intentaba el primer paso, para abalanzarse sobre \u00e9l. Durante este tiempo, se estaba produciendo un combate de caballer\u00eda entre las dos l\u00edneas. Ninguno de los adversarios se aventur\u00f3 primero a cruzar el pantano, C\u00e9sar, despu\u00e9s de que el enfrentamiento de la caballer\u00eda termin\u00f3 a nuestro favor, condujo a sus tropas de regreso al campamento. Inmediatamente los enemigos marcharon sin detenerse hacia el Aisne que, como hemos dicho, corr\u00eda detr\u00e1s de nuestro campamento. All\u00ed, habiendo encontrado vados, intentaron forzar parte de sus fuerzas a trav\u00e9s del r\u00edo, con el prop\u00f3sito de capturar, si pod\u00edan, el puesto comandado por el legado Quintus Titurius, y cortar el puente; si no lo lograban, arrasar\u00edan el territorio de las Remes, de donde sacamos grandes recursos para esta campa\u00f1a, y nos impedir\u00edan abastecernos.<\/p>\n\n\n\n<p>10. C\u00e9sar, informado por Titurio, ordena su caballer\u00eda, infanter\u00eda ligera n\u00famida, honderos y arqueros a trav\u00e9s del puente, y marcha contra el enemigo. Hubo una pelea violenta. Fueron atacados en el agua, lo que dificult\u00f3 sus movimientos, y un gran n\u00famero muri\u00f3; los otros, llenos de audacia, intentaron pasar por encima de los cad\u00e1veres: una lluvia de flechas los repeli\u00f3; los que ya hab\u00edan pasado, los rode\u00f3 la caballer\u00eda y los masacraron. Cuando los belgas entendieron que ten\u00edan que rendirse y tomar Bibrax y cruzar el r\u00edo, cuando vieron que nos neg\u00e1bamos a avanzar, a dar batalla, en terreno desfavorable, como finalmente ellos tambi\u00e9n comenzaban a quedarse sin comida, celebraron un consejo. y decidi\u00f3 que lo mejor era volver cada uno a lo suyo, excepto reunirse de todos lados para defender aquellos cuyo territorio hubiera sido invadido primero por el ej\u00e9rcito romano; de esta forma tendr\u00edan la ventaja de luchar en casa y no con otros, y podr\u00edan utilizar los recursos de abastecimiento que su pa\u00eds les ofrec\u00eda. Lo que los determin\u00f3, adem\u00e1s de otros motivos, fue la siguiente raz\u00f3n: hab\u00edan sabido que los Diviciacos y los Heduos se acercaban al pa\u00eds de los Bellovacos, y no pudieron persuadirlos de que demoraran m\u00e1s en socorrer a su propia gente.<\/p>\n\n\n\n<p>11. Resuelta la cosa, salieron del campamento durante la segunda vigilia en gran desorden y tumulto, sin m\u00e9todo ni disciplina, queriendo cada uno ser el primero en el camino a su casa y deseosos de llegar a su casa; de modo que su partida parec\u00eda una huida. C\u00e9sar, inmediatamente informado por sus observadores de lo que suced\u00eda, temi\u00f3 una trampa, porque a\u00fan no sab\u00eda el motivo de su retirada, y mantuvo a sus tropas, incluida la caballer\u00eda, en el campamento. Al amanecer, sabiendo por sus exploradores que efectivamente se trataba de una retirada, envi\u00f3 toda su caballer\u00eda al frente para retrasar la retaguardia; le dio como jefes a los legados Quintus P\u00e9dius y Lucius Auruncul\u00e9ius Cotta. Se orden\u00f3 al legado Titus Labienus que lo siguiera con tres legiones. Estas tropas atacaron al \u00faltimo cuerpo y, persigui\u00e9ndolos durante varias millas, mataron a un gran n\u00famero de fugitivos: la retaguardia, a la que llegamos primero, enfrent\u00f3 y soport\u00f3 valientemente el choque de nuestros soldados; pero los que estaban al frente se creyeron fuera de peligro, y ni la necesidad ni la autoridad de los jefes los detuvieron; salvaci\u00f3n que la huida. Fue as\u00ed que, sin correr ning\u00fan peligro, nuestros soldados masacraron a tantos como la duraci\u00f3n del d\u00eda les permiti\u00f3; al atardecer abandonaron la persecuci\u00f3n y regresaron al campamento como se les hab\u00eda ordenado.<\/p>\n\n\n\n<p>12. Al d\u00eda siguiente C\u00e9sar, sin dar tiempo al enemigo de recobrarse de este p\u00e1nico, condujo su ej\u00e9rcito al pa\u00eds de los Suession, que eran vecinos de los Remes, y a marcha forzada lleg\u00f3 a Noviodunum, su capital. Quiso tomar el lugar de inmediato, porque le dijeron que estaba sin defensores; pero, aunque \u00e9stos eran ciertamente pocos en n\u00famero, la anchura de la zanja y la altura de las paredes frustraron su asalto. Habiendo establecido un campamento fortificado, trajo manteles y comenz\u00f3 los preparativos habituales para un asedio. Sin embargo, toda la multitud de Suessions derrotados se arroj\u00f3 al lugar la noche siguiente. Hab\u00edamos empujado los mantos, levantado el terrapl\u00e9n, construido las torres, impresionados por el tama\u00f1o de estas obras, algo que nunca hab\u00edan visto, de lo que nunca hab\u00edan o\u00eddo hablar, y por la rapidez de la ejecuci\u00f3n. , los galos env\u00edan diputados a C\u00e9sar a rendirse; a la oraci\u00f3n del Remi, les da la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>13. C\u00e9sar recibi\u00f3 la sumisi\u00f3n de los suesios, que dieron como rehenes a los primeros personajes de la ciudad y a dos hijos del mismo rey Galba, y entreg\u00f3 todas las armas que hab\u00eda en su ciudad y march\u00f3 sobre los Bellovacos. Estos se hab\u00edan reunido, llev\u00e1ndose todo lo que pose\u00edan, a la ciudad de Bratuspantium; C\u00e9sar y su ej\u00e9rcito no estaban a m\u00e1s de cinco mil pasos de este lugar, cuando todos los ancianos salieron de la ciudad y, extendiendo sus manos a C\u00e9sar, entonces usando la palabra, hicieron saber que se rend\u00edan a su discreci\u00f3n y no se comprometi\u00f3 a luchar contra Roma. C\u00e9sar avanz\u00f3 bajo las murallas de la ciudad y acamp\u00f3 all\u00ed y esta vez los ni\u00f1os y las mujeres, desde lo alto de las murallas, con los brazos y las manos extendidos en su habitual gesto de s\u00faplica, suplicaban la paz a los romanos.<\/p>\n\n\n\n<p>14. Diviciacos intervino en su favor (despu\u00e9s de la disoluci\u00f3n del ej\u00e9rcito belga, hab\u00eda despedido a las tropas heduas y vuelto a C\u00e9sar): &quot;Los belovacos&quot;, dijo, &quot;han sido siempre aliados y amigos de los heduos; Fue bajo el impulso de sus l\u00edderes, que les representaron a los heduos como reducidos por C\u00e9sar a la esclavitud y soportando de su parte todo tipo de tratos indignos y humillaciones, que se separaron de los heduos y declararon la guerra en Roma. Los responsables de esta decisi\u00f3n, comprendiendo la magnitud del da\u00f1o que hab\u00edan hecho a su patria, se refugiaron en Breta\u00f1a. A las oraciones de los belovacos, los heduos a\u00f1adieron las suyas: &quot;Que los trate con la clemencia y la bondad que est\u00e1n en su naturaleza&quot;. Si lo hace, aumentar\u00e1 el cr\u00e9dito de los heduos con todos los pueblos belgas, cuyas tropas y dinero les dan regularmente, en caso de guerra, los medios para afrontarla. \u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>15. C\u00e9sar respondi\u00f3 que, en consideraci\u00f3n a Diviciacos y Heduos, aceptar\u00eda la sumisi\u00f3n de los Bellovacos y los perdonar\u00eda; como su ciudad gozaba de gran influencia entre las ciudades belgas y era la m\u00e1s poblada, pidi\u00f3 seiscientos rehenes. Cuando se le hubieron entregado, y le hubieron entregado todas las armas del lugar, march\u00f3 hacia el pa\u00eds de los Ambianos, quienes, a su llegada, se apresuraron a someterse por completo. Sus vecinos eran los Nervii. La investigaci\u00f3n de C\u00e9sar sobre el car\u00e1cter y las costumbres de este pueblo le proporcion\u00f3 la siguiente informaci\u00f3n: los mercaderes no ten\u00edan acceso a ellos; no permit\u00edan que se introdujera en sus hogares vino u otro producto de lujo, creyendo que esto ablandaba sus almas y relajaba los resortes de su valor; eran hombres toscos y de gran valor guerrero; abrumaron a los dem\u00e1s belgas con reproches sangrientos por haberse sometido a Roma y haber hecho basura de la virtud de sus antepasados; aseguraron que, en cuanto a ellos, no enviar\u00edan diputados y no aceptar\u00edan ninguna propuesta de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>16. C\u00e9sar, despu\u00e9s de tres d\u00edas de marchar por su pa\u00eds, supo por interrogar a los prisioneros que el Sambre no estaba m\u00e1s de diez millas de su campamento; \u201cTodos los nerviosos se hab\u00edan puesto al otro lado de este r\u00edo y all\u00ed esperaban la llegada de los romanos con los atrebates y los viromandues, sus vecinos, porque hab\u00edan persuadido a estos dos pueblos de probar con ellos la ocasi\u00f3n de la guerra; tambi\u00e9n contaban con el ej\u00e9rcito de los Atuatuci, y en verdad estaba en camino; las mujeres y los que por su edad no pod\u00edan servir para la batalla, hab\u00edan sido amontonados en un lugar que los pantanos hac\u00edan inaccesible a un ej\u00e9rcito. \u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>17. Armado con esta informaci\u00f3n, C\u00e9sar env\u00eda exploradores y centuriones para elegir un terreno adecuado para el establecimiento de un campamento. Un gran n\u00famero de sumisos belgas y otros galos hab\u00edan seguido a C\u00e9sar y viajado con \u00e9l; algunos de ellos, como m\u00e1s tarde se supo por los prisioneros, despu\u00e9s de haber estudiado la manera en que se hab\u00eda regulado la marcha de nuestro ej\u00e9rcito durante esos d\u00edas, fueron de noche a los nervianos y les explicaron que las legiones estaban separadas unas de otras por convoyes muy grandes, y que era muy f\u00e1cil, cuando la primera legi\u00f3n hab\u00eda llegado al sitio del campamento y las otras todav\u00eda estaban muy atr\u00e1s, atacarlo antes de que los soldados hubieran puesto sus bolsas en el suelo; una vez que esta legi\u00f3n hubiera sido puesta en fuga y el convoy saqueado, los dem\u00e1s no se atrever\u00edan a hacerles frente. Otra consideraci\u00f3n apoy\u00f3 el consejo de sus informantes: los nerviosos, teniendo s\u00f3lo caballer\u00eda sin valor (hasta ahora, en efecto, no les interesa, pero toda su fuerza, se la deben a la infanter\u00eda), hab\u00edan recurrido durante mucho tiempo, para oponerse mejor a la caballer\u00eda de sus vecinos, en caso de que vinieran a allanar sus casas, al siguiente proceso: podaban y doblaban \u00e1rboles j\u00f3venes; estos crecieron muchas ramas de ancho; zarzas y arbustos espinosos crec\u00edan en los intervalos de modo que estos setos, como muros, les brindaban una protecci\u00f3n que ni siquiera el ojo pod\u00eda violar. Estando nuestro ej\u00e9rcito embarazado en su marcha por estos obst\u00e1culos, los nervios pensaron que no deb\u00edan desatender los consejos que les hab\u00edan dado.<\/p>\n\n\n\n<p>18. La configuraci\u00f3n del terreno que nuestra gente hab\u00eda escogido para el campamento era como sigue. Un cerro de suave pendiente descend\u00eda hacia el Sambre, el curso de agua antes mencionado; Enfrente, al otro lado del r\u00edo, comenzaba una pendiente similar, cuyo fondo, durante unos doscientos pasos, estaba abierto, mientras que la parte superior de la colina estaba revestida de madera lo suficientemente gruesa como para permitir que el ojo viera a trav\u00e9s de ella. .dif\u00edcil de penetrar. Fue en estos bosques donde se escondi\u00f3 el enemigo; en el campo abierto, a lo largo del r\u00edo, solo se pod\u00edan ver algunos puestos de caballer\u00eda. La profundidad del agua era de unos tres pies.<\/p>\n\n\n\n<p>19. C\u00e9sar, precedido por su caballer\u00eda, la sigui\u00f3 a corta distancia con todas sus tropas. Pero hab\u00eda regulado su marcha de manera diferente a como los belgas hab\u00edan dicho a los Nervii porque, al acercarse el enemigo, hab\u00eda hecho los arreglos que le eran habituales: seis legiones avanzaban sin equipaje, luego ven\u00edan los convoyes de todo el ej\u00e9rcito, por \u00faltimo dos legiones, las que se hab\u00edan levantado m\u00e1s recientemente, cerraban la marcha y proteg\u00edan los convoyes. Nuestra caballer\u00eda cruz\u00f3 el r\u00edo, al mismo tiempo que los honderos y los arqueros, y entr\u00f3 en combate con la caballer\u00eda enemiga. Estos, a su vez, se retiraron al bosque cercano al suyo y, a su vez, reapareciendo, cargaron contra el nuestro; y los nuestros no se atrevieron a perseguirlos m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite donde terminaba el campo abierto. Durante este tiempo, las seis legiones que hab\u00edan llegado primero, habiendo se\u00f1alizado el campamento, se comprometieron a fortificarlo. Tan pronto como la cabeza de nuestros convoyes fue vista por quienes se escond\u00edan en el bosque -era el momento en que hab\u00edan aceptado entrar en combate-, ya que hab\u00edan formado su frente y colocado sus unidades dentro del bosque, aumentando as\u00ed su confianza en la solidez de su formaci\u00f3n, de repente se precipitaron todos juntos y se precipitaron sobre nuestros jinetes. No tuvieron dificultad en deshacerlos y dispersarlos; luego, con incre\u00edble rapidez, bajaron corriendo hacia el r\u00edo, de modo que casi al mismo tiempo parec\u00edan estar frente al bosque, en el r\u00edo, y ya forcejeando con nosotros. Con la misma rapidez subieron el cerro opuesto, marchando sobre nuestro campamento y sobre los que all\u00ed trabajaban.<\/p>\n\n\n\n<p>20. C\u00e9sar ten\u00eda que hacer todo a la vez: ten\u00eda que izar el estandarte, que era la se\u00f1al de alarma, tocar la trompeta, llamar a los soldados del trabajo, mandar llamar a los que hab\u00edan avanzado a cierta . distancia para buscar algo para construir el terrapl\u00e9n, para disponer las tropas en batalla, para arengarlas, para dar la se\u00f1al para el ataque. El poco tiempo y la proximidad del enemigo hicieron imposibles muchas de estas medidas. En esta cr\u00edtica situaci\u00f3n, dos cosas ayudaron a C\u00e9sar: por un lado, la instrucci\u00f3n y entrenamiento de los soldados, quienes, ejercitados por las batallas anteriores, tanto pod\u00edan dictarse a s\u00ed mismos lo que deb\u00edan hacer como aprenderlo de los dem\u00e1s; por otra parte, la orden que hab\u00eda dado a los legados de no salir del trabajo y permanecer cada uno con su legi\u00f3n, mientras no se completase el campamento. Por la proximidad del enemigo y la rapidez de sus movimientos, no esperaron, esta vez, las \u00f3rdenes de C\u00e9sar, sino que tomaron las medidas que creyeron convenientes.<\/p>\n\n\n\n<p>21. C\u00e9sar se content\u00f3 con dar las \u00f3rdenes esenciales y corri\u00f3 a arengar a las tropas del lado que le ofrec\u00eda la suerte, y cay\u00f3 sobre la d\u00e9cima legi\u00f3n. Fue breve, aconsejando s\u00f3lo a los soldados que recordaran su antiguo valor, que no se dejaran turbar y que se mantuvieran firmes ante la embestida; luego, estando el enemigo a tiro de jabalina, dio la se\u00f1al para el combate. Luego fue a la otra ala para exhortar a los soldados all\u00ed tambi\u00e9n; los encontr\u00f3 ya peleando. Tan desconcertados estaban, y era tal el ardor ofensivo de los enemigos, que falt\u00f3 tiempo no s\u00f3lo para mostrar las insignias, sino hasta para ponerse los yelmos y quitar las fundas de los escudos. Todos, al azar del lugar donde sal\u00eda de las labores del campamento, se sumaron a las primeras se\u00f1ales que vieron, para no perder el tiempo que ten\u00eda de pelear en busca de su unidad.<\/p>\n\n\n\n<p>22. Como las tropas se hab\u00edan alineado de acuerdo con la naturaleza del terreno y la pendiente de la colina, obedeciendo a las circunstancias m\u00e1s que a las reglas de t\u00e1ctica y formaciones habituales, como las legiones, sin conexi\u00f3n entre ellas, lucharon cada una por separado y eso setos muy espesos, como dijimos arriba, bloqueaban la vista, no ten\u00edamos datos precisos sobre el uso de las reservas, no pod\u00edamos atender las necesidades de cada parte del frente, y la unidad de mando era imposible. Adem\u00e1s, las posibilidades eran demasiado desiguales para que la fortuna de las armas no fuera tan variada.<\/p>\n\n\n\n<p>23. Las Legiones 9 y 10, que estaban en el ala izquierda, arrojaron la jabalina; acosados por la carrera y todos sin aliento, y finalmente heridos por nuestros dardos, los atrebates (que eran ellos los que ocupaban este lado de la l\u00ednea enemiga), fueron r\u00e1pidamente obligados a retroceder desde las alturas hacia el r\u00edo, y mientras trataban de cruzarlo, el nuestro, persigui\u00e9ndolos con espadas, mat\u00f3 a un gran n\u00famero de ellos. Entonces no dudaron en cruzar ellos mismos el r\u00edo, y, avanzando por un terreno que no les era favorable, venciendo la resistencia de los enemigos que se hab\u00edan reformado, los pusieron en fuga despu\u00e9s de un nuevo combate. En otra parte del frente, dos legiones, la 11 y la 8 actuando separadamente, hab\u00edan derrotado a los viromand\u00faes, que se les opon\u00edan, los hab\u00edan empujado cuesta abajo y luchaban en las mismas orillas del r\u00edo. Pero casi todo el campamento, por la izquierda y por el centro, estando as\u00ed descubierto -en el ala derecha se hab\u00eda puesto en posici\u00f3n la legi\u00f3n 12 y, no lejos de ella, la 7- todos los nervionenses, en filas muy apretadas, bajo el la direcci\u00f3n de Boduognatos, su jefe supremo, march\u00f3 sobre este punto; y mientras algunos se propusieron hacer girar las legiones a su derecha, otros se dirigieron hacia la parte superior del campamento.<\/p>\n\n\n\n<p>24. A la misma hora, nuestra caballer\u00eda y los soldados de infanter\u00eda ligera que los hab\u00edan acompa\u00f1ado, derrotados, como he dicho, al principio del ataque enemigo, volvieron al campamento para refugiarse all\u00ed y se encontraron cara a cara con los nervionenses. : comenzaron a huir nuevamente en otra direcci\u00f3n; y los criados que desde la puerta decumana, en lo alto del cerro, hab\u00edan visto pasar el nuestro, victorioso, el r\u00edo, y hab\u00edan salido a tomar bot\u00edn, cuando vieron, volvi\u00e9ndose, que los enemigos estaban en el campamento romano, comenz\u00f3 a huir precipitadamente. Al mismo tiempo hubo un clamor y un gran ruido confuso: eran los que llegaban con el equipaje, y que, presas del p\u00e1nico, iban al azar en todas direcciones. Todo esto conmovi\u00f3 mucho a los jinetes de Tr\u00e9ver, que ten\u00edan una reputaci\u00f3n particular de valor entre los pueblos de la Galia, y que su ciudad hab\u00eda enviado a C\u00e9sar como auxiliares: viendo que una multitud de enemigos llenaba el campamento, que las legiones estaban muy juntas. casi envueltos, a quienes criados, jinetes, honderos, n\u00famidas huyeron de todos lados en la estampida, creyeron desesperada nuestra situaci\u00f3n y tomaron el camino de su pa\u00eds; trajeron all\u00ed la noticia de que los romanos hab\u00edan sido derrotados y conquistados, que el enemigo se hab\u00eda apoderado de su campamento y su equipaje.<\/p>\n\n\n\n<p>25. C\u00e9sar, despu\u00e9s de haber arengado a la d\u00e9cima legi\u00f3n, se hab\u00eda ido hacia el ala derecha: los nuestros estaban fuertemente presionados all\u00ed; los soldados de la 12.\u00aa legi\u00f3n, habiendo juntado sus estandartes en el mismo punto, se api\u00f1aron y se estorbaron unos a otros en la lucha; a la 4.\u00aa cohorte le hab\u00edan matado todos sus centuriones y un alf\u00e9rez, hab\u00eda perdido un alf\u00e9rez; en las dem\u00e1s cohortes, casi todos los centuriones resultaron heridos o muertos, y entre ellos el primipio Publio Sextio B\u00e1culo, centuri\u00f3n particularmente valeroso que, extenuado por numerosas y graves heridas, ya no pudo mantenerse en pie; los dem\u00e1s se debilitaron, y en las \u00faltimas filas cierto n\u00famero, sinti\u00e9ndose abandonado, abandon\u00f3 la lucha y busc\u00f3 escapar de los golpes; el enemigo montaba frente a nosotros sin descanso, mientras aumentaba su presi\u00f3n en ambos flancos; la situaci\u00f3n era cr\u00edtica. Al ver esto, y como no ten\u00eda refuerzos, C\u00e9sar tom\u00f3 su escudo de un soldado de las \u00faltimas filas -porque no hab\u00eda tra\u00eddo el suyo propio- y avanz\u00f3 a la l\u00ednea del frente: all\u00ed habl\u00f3 a los centuriones, llam\u00e1ndolos a cada uno por su nombre. y arengando al resto de la tropa; dio la orden de llevar adelante las insignias y soltar las filas para poder usar m\u00e1s f\u00e1cilmente la espada. Habiendo dado esperanza su llegada a la tropa y habi\u00e9ndoles dado valor, pues todos, en presencia del general, deseaban, aunque el peligro fuera extremo, hacer lo mejor que pudiera, lograron frenar un poco el impulso del ej\u00e9rcito. enemigo<\/p>\n\n\n\n<p>26. C\u00e9sar, viendo que la legi\u00f3n 7, que estaba junto a la 12, tambi\u00e9n estaba presionada por el enemigo, inform\u00f3 a los tribunos militares que las dos legiones deb\u00edan unirse gradualmente y enfrentarse a los enemigos apoy\u00e1ndose mutuamente. Mediante esta maniobra, los soldados se prestaron ayuda mutua y ya no temieron ser tomados por la retaguardia; se anim\u00f3 la resistencia y se hizo m\u00e1s viva. Sin embargo, los soldados de las dos legiones que, en la retaguardia de la columna, formaban la guardia de los convoyes, al saber que luchaban, se hab\u00edan despegado y aparecido en lo alto del cerro; por otra parte, Tito Labieno, que se hab\u00eda apoderado del campo enemigo y hab\u00eda visto desde esta altura lo que suced\u00eda en el nuestro, envi\u00f3 la legi\u00f3n 10 en nuestra ayuda. Habiendo ense\u00f1ado la huida de la caballer\u00eda y ayuda de c\u00e1mara a estos soldados cu\u00e1l era la situaci\u00f3n y el peligro que corr\u00edan el campamento, las legiones y el general, no descuidaron nada para ir r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>27. La llegada de las tres legiones produjo tal cambio en la situaci\u00f3n, que aun los que, agotados por sus heridas, yac\u00edan en el suelo, comenzaron a pelear de nuevo, apoyados en sus escudos, que los criados, viendo al enemigo aterrorizado, se arrojaron sobre \u00e9l, aun sin armas, que los jinetes, por fin, para borrar el recuerdo de su vergonzosa huida, buscaron por todos los puntos del campo de batalla superar a los legionarios. Pero el enemigo, aun cuando le quedaban pocas esperanzas, mostr\u00f3 tal valor que, cuando los primeros hab\u00edan ca\u00eddo, los que los segu\u00edan se levantaron sobre sus cuerpos para pelear, y cuando ellos a su vez cayeron y los cad\u00e1veres se amontonaban, los supervivientes, como desde lo alto de un mont\u00edculo, lanzaban flechas a nuestros soldados y devolv\u00edan las jabalinas que no daban en el blanco: as\u00ed, no era una empresa descabellada, para estos hombres de tanto coraje, hab\u00eda que admitirlo, que habiendo se atrevieron a cruzar un r\u00edo muy ancho, a escalar un terrapl\u00e9n muy alto, a montar un asalto a una posici\u00f3n muy fuerte, esta tarea, su hero\u00edsmo la hab\u00eda hecho f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p>28. Esta batalla casi hab\u00eda destruido la naci\u00f3n y el nombre de los Nervianos; tambi\u00e9n, cuando oyeron la noticia, los viejos que, como hemos dicho, se hab\u00edan reunido con los ni\u00f1os y las mujeres en una regi\u00f3n de lagunas y estanques, juzgando que nada pod\u00eda detener a los vencedores ni proteger a los vencidos, enviaron , con el consentimiento un\u00e1nime de los supervivientes, diputados al C\u00e9sar: se sometieron por completo, y, destacando la desgracia de su pueblo, declararon que de seiscientos senadores quedaban reducidos a tres, de sesenta mil hombres en estado de portar armas, apenas quinientos. C\u00e9sar, deseoso de demostrar que era compasivo con los desdichados y los suplicantes, se cuid\u00f3 mucho de perdonarlos: les dej\u00f3 el disfrute de sus tierras y de sus ciudades, y orden\u00f3 a sus vecinos que se prohibieran a s\u00ed mismos y prohibieran a sus clientes cualquier injusticia. y da\u00f1o a ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>29. Los Atuatuci, antes dichos, acudieron en socorro de los Nervianos con todas sus fuerzas: a la noticia de la lucha, dieron media vuelta y volvieron a casa; abandonando todos sus pueblos y todas sus aldeas fortificadas, unieron todas sus posesiones en un solo lugar, que su situaci\u00f3n hac\u00eda muy fuerte. Por todos lados alrededor hab\u00eda alt\u00edsimos riscos desde donde se precipitaba la vista, excepto en un punto que dejaba un pasadizo en suave pendiente que no pasaba de los doscientos pies de ancho: un alt\u00edsimo muro doble defend\u00eda esta entrada, y luego la coronaron con pesadas piedras y vigas puntiagudas. Este pueblo descend\u00eda de los cimbrios y de los teutones, los cuales, marchando hacia nuestra provincia y hacia Italia, hab\u00edan dejado en la margen izquierda del Rin los animales y los equipajes que no pod\u00edan llevar, con seis mil hombres de los suyos para guardarlos. a ellos. Estos, despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de su pueblo, hab\u00edan estado en constante lucha con sus vecinos, a veces atac\u00e1ndolos, a veces repeliendo sus ataques; Finalmente, se hab\u00eda hecho la paz y, con el consentimiento de todos, hab\u00edan elegido esta regi\u00f3n para establecerse all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>30. En los primeros d\u00edas despu\u00e9s de nuestra llegada, hicieron frecuentes salidas y se enzarzaron en peque\u00f1as peleas con nosotros; luego, cuando los hubimos cercado con una trinchera que ten\u00eda quince mil pies de circunferencia y que se completaba con numerosos reductos, se quedaron en el lugar. Cuando vieron que despu\u00e9s de haber empujado los mantos y levantado un terrapl\u00e9n constru\u00edamos una torre a lo lejos, empezaron a mofarse desde lo alto de su muralla y a cubrirnos de sarcasmo: \u201c\u00a1Qu\u00e9 artilugio tan grande a tanta distancia! Qu\u00e9 brazos, qu\u00e9 m\u00fasculos ten\u00edan, sobre todo con su min\u00fasculo tama\u00f1o (porque a los ojos de todos los galos, en general, nuestro peque\u00f1o tama\u00f1o al lado de su alta estatura es objeto de desprecio) para pretender colocar una torre en la muralla de este peso? \u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>31. Pero cuando vieron que se mov\u00eda y se acercaba a las murallas, profundamente impresionados por este espect\u00e1culo, nuevo y extra\u00f1o para ellos, enviaron diputados a C\u00e9sar, quienes le hablaron m\u00e1s o menos en esta lengua: &quot;No pod\u00edan creer que los romanos no fueron ayudados por los dioses en la conducci\u00f3n de la guerra, ya que pod\u00edan mover m\u00e1quinas tan altas con tanta rapidez\u201d; y declararon que les entregar\u00edan sus personas y todos sus bienes. \u201cSolamente hicieron un ruego, una s\u00faplica si C\u00e9sar, de cuya clemencia y bondad o\u00edan alardear, se propon\u00eda no aniquilar a los Atuatuques, que no los despojara de sus armas. Casi todos sus vecinos los odiaban, estaban celosos de su valor; si entregaban las armas, quedar\u00edan indefensos ante ellos. Mejor, si se reduc\u00edan a eso, ver a los romanos infligirles cualquier destino, que perecer en los tormentos de las manos de estos hombres, entre quienes siempre hab\u00edan reinado supremos. \u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>32. C\u00e9sar respondi\u00f3 que &quot;sus h\u00e1bitos de clemencia, m\u00e1s que su conducta, lo induc\u00edan a conservar su naci\u00f3n, si se rend\u00edan antes de que los carneros tocaran su muro, pero no hab\u00eda capitulaci\u00f3n posible a menos que se entregaran las armas. Actuar\u00eda como lo hab\u00eda hecho con los nervionenses, prohibir\u00eda a sus vecinos hacer el menor da\u00f1o a un pueblo sometido a Roma\u201d. Los diputados denunciaron estas condiciones a su pueblo, y llegaron a decir que se somet\u00edan a ellas. Una gran cantidad de armas fueron arrojadas desde lo alto del muro a la fosa que estaba frente al lugar: se levantaron a montones casi hasta la parte superior de la muralla y nuestro terrapl\u00e9n; y sin embargo, como despu\u00e9s vimos, los sitiados hab\u00edan escondido como la tercera parte de ellos, que ten\u00edan guardados en el lugar. Abrieron sus puertas y ese d\u00eda transcurri\u00f3 en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>33. Cuando lleg\u00f3 la noche, C\u00e9sar orden\u00f3 que se cerraran las puertas y que los soldados salieran de la ciudad, para evitar que cometieran violencia contra los habitantes durante la noche. \u00c9stos, que -como podemos ver claramente- se hab\u00edan consultado previamente, porque hab\u00edan cre\u00eddo que una vez hecha su sumisi\u00f3n retirar\u00edamos nuestros puestos o al menos relajar\u00edamos nuestra vigilancia, utilizando por un lado, armas que ellos hab\u00edan retenido y escondido, por otro lado, escudos que hab\u00edan hecho con corteza o trenzando mimbre y que inmediatamente hab\u00edan visto la urgencia, vestidos con pieles, hechos en la tercera guardia, en el lado donde estaba la subida hacia nuestros atrincheramientos. menos dif\u00edcil, una salida repentina y masiva. Prontamente, seg\u00fan las \u00f3rdenes que C\u00e9sar hab\u00eda dado de antemano, se encendieron hogueras como se\u00f1al y la gente corri\u00f3 de los puestos vecinos al punto amenazado; los enemigos lucharon con la tenacidad que debieron mostrar los valientes guerreros que jugaban su \u00faltima oportunidad de seguridad y que ten\u00edan la desventaja de posicionarse frente a un adversario que lanzaba sus flechas desde lo alto de un atrincheramiento y torres, en condiciones finalmente en las que no pod\u00edan esperar nada pero su coraje. Despu\u00e9s de que unos cuatro mil hab\u00edan sido asesinados, lo que quedaba fue arrojado de nuevo a la plaza. Al d\u00eda siguiente derribamos las puertas que nadie m\u00e1s defend\u00eda; nuestros soldados entraron en la ciudad, y C\u00e9sar hizo vender todo en una subasta en un solo lote. Supo por los compradores que el n\u00famero de cabezas era de 53.000.<\/p>\n\n\n\n<p>34. Al mismo tiempo, Publio Craso, a quien C\u00e9sar hab\u00eda enviado con una legi\u00f3n a los V\u00e9neti, los Unelli, los Osisms, los Coriosolites, los Esuvii, los Aulerci, los Redons, pueblos marineros ribere\u00f1os del oc\u00e9ano, le inform\u00f3 que todos estos los pueblos hab\u00edan estado sujetos a Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>35. Habiendo procurado estas campa\u00f1as la pacificaci\u00f3n de toda la Galia, fu\u00e9 tanta la fama que alcanzaron los b\u00e1rbaros, que C\u00e9sar recibi\u00f3 de las naciones que viv\u00edan m\u00e1s all\u00e1 del Rin diputados que ven\u00edan a prometer la entrega de los rehenes y la obediencia. Como ten\u00eda prisa por partir hacia Itale e Illyricum, C\u00e9sar les dijo que regresaran a principios del verano siguiente. Llev\u00f3 sus legiones a los cuarteles de invierno entre los carnutes, los <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mythes-et-legendes-des-andes-2009\/\">Andes<\/a>, los turones y los pueblos vecinos de las regiones donde hab\u00eda hecho la guerra, y parti\u00f3 para Italia. Por estos hechos, siguiendo el informe de C\u00e9sar, se decretaron quince d\u00edas de s\u00faplica, cosa que todav\u00eda no le hab\u00eda pasado a nadie.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LIBRO SEGUNDO57 A.C. 1. C\u00e9sar estaba en la Galia Citerior y las legiones hab\u00edan tomado cuarteles de invierno, as\u00ed que... <\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":367,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-375","page","type-page","status-publish","hentry"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=375"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/375\/revisions"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/367"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}