{"id":383,"date":"2020-06-12T12:19:50","date_gmt":"2020-06-12T11:19:50","guid":{"rendered":"https:\/\/mythslegendes.com\/?page_id=383"},"modified":"2020-06-12T12:19:50","modified_gmt":"2020-06-12T11:19:50","slug":"la-guerre-des-gaules-iv","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/la-joven-guerra-iv\/","title":{"rendered":"Las Guerras Galicas IV"},"content":{"rendered":"<div id=\"ez-toc-container\" class=\"ez-toc-v2_0_82_2 counter-hierarchy ez-toc-counter ez-toc-grey ez-toc-container-direction\">\n<div class=\"ez-toc-title-container\">\n<p class=\"ez-toc-title\" style=\"cursor:inherit\">Contenido<\/p>\n<span class=\"ez-toc-title-toggle\"><a href=\"#\" class=\"ez-toc-pull-right ez-toc-btn ez-toc-btn-xs ez-toc-btn-default ez-toc-toggle\" aria-label=\"Alternar tabla de contenidos\"><span class=\"ez-toc-js-icon-con\"><span class=\"\"><span class=\"eztoc-hide\" style=\"display:none;\">Palanca<\/span><span class=\"ez-toc-icon-toggle-span\"><svg style=\"fill: #999;color:#999\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" class=\"list-377408\" width=\"20px\" height=\"20px\" viewbox=\"0 0 24 24\" fill=\"none\"><path d=\"M6 6H4v2h2V6zm14 0H8v2h12V6zM4 11h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2zM4 16h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2z\" fill=\"currentColor\"><\/path><\/svg><svg style=\"fill: #999;color:#999\" class=\"arrow-unsorted-368013\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"10px\" height=\"10px\" viewbox=\"0 0 24 24\" version=\"1.2\" baseprofile=\"tiny\"><path d=\"M18.2 9.3l-6.2-6.3-6.2 6.3c-.2.2-.3.4-.3.7s.1.5.3.7c.2.2.4.3.7.3h11c.3 0 .5-.1.7-.3.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7zM5.8 14.7l6.2 6.3 6.2-6.3c.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7c-.2-.2-.4-.3-.7-.3h-11c-.3 0-.5.1-.7.3-.2.2-.3.5-.3.7s.1.5.3.7z\"\/><\/svg><\/span><\/span><\/span><\/a><\/span><\/div>\n<nav><ul class='ez-toc-list ez-toc-list-level-1' ><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-1\" href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/la-joven-guerra-iv\/#LIVRE-QUATRIEME-55-av-J-C\" >LIVRE QUATRI\u00c8ME 55 av. J.-C.<\/a><\/li><\/ul><\/nav><\/div>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"ez-toc-section\" id=\"LIVRE-QUATRIEME-55-av-J-C\"><\/span>RESERVA CUARTO<br>55 a. C. J.-C.<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>1. El invierno que sigui\u00f3 - era el a\u00f1o del consulado de Cneus Pompey y Marcus Crassus -, los Usipeti, pueblo de Germania, y tambi\u00e9n los Tencth\u00e8res, cruzaron el Rin en masa, no lejos del mar donde fluye. La raz\u00f3n de este pasaje fue que durante varios a\u00f1os los suevos hab\u00edan estado librando una guerra continua y muy dura contra ellos, y que ya no pod\u00edan cultivar sus campos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los suevos son, con mucho, el pueblo m\u00e1s grande y belicoso de toda Alemania. Se dice que forman un centenar de clanes, cada uno de los cuales abastece a mil hombres al a\u00f1o, que son llevados a librar guerras exteriores. Los dem\u00e1s, los que se quedaron en el pa\u00eds, se abastecen de alimentos y del ej\u00e9rcito; al a\u00f1o siguiente, ellos a su vez toman las armas, mientras que los que permanecen en el pa\u00eds. De esta manera, el cultivo de los campos, la instrucci\u00f3n y el entrenamiento militar tambi\u00e9n se aseguran sin interrupci\u00f3n. Adem\u00e1s, la propiedad privada no existe con ellos, y no se puede permanecer m\u00e1s de un a\u00f1o en el mismo suelo para cultivarla. El trigo cuenta poco en su dieta, viven principalmente de la leche y la carne de los reba\u00f1os, y son grandes cazadores; este tipo de vida - la alimentaci\u00f3n, el ejercicio diario, la vida libre, porque desde la ni\u00f1ez, no sometidos a ning\u00fan deber o disciplina, no hacen nada m\u00e1s que lo que quieren - todo esto los hace sentir mejor. estatura. Agregue que se han entrenado, aunque viven en regiones muy fr\u00edas, para tener para toda la ropa solo pieles, cuya peque\u00f1ez deja una gran parte de su cuerpo al descubierto, y para ba\u00f1arse en los r\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Ils donnent acc\u00e8s chez eux aux marchands, plus pour avoir \u00e0 qui vendre leur butin de guerre que par besoin d\u2019importations. Les <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mythes-et-legendes-germaniques-60\/\">alemanes<\/a> n\u2019importent m\u00eame pas de chevaux, qui sont la grande passion des <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/\">g\u00e1lico<\/a> et qu\u2019ils acqui\u00e8rent \u00e0 n\u2019importe quel prix ; ils se contentent des chevaux indig\u00e8nes, qui sont petits et laids, mais qu\u2019ils arrivent \u00e0 rendre extr\u00eamement r\u00e9sistants gr\u00e2ce \u00e0 un entra\u00eenement quotidien. Dans les combats de cavalerie, on les voit souvent sauter \u00e0 bas de leur monture et combattre \u00e0 pied ; les chevaux ont \u00e9t\u00e9 dress\u00e9s \u00e0 rester sur place, et ils ont vite fait de les rejoindre en cas de besoin ; il n\u2019y a pas \u00e0 leurs yeux de plus honteuse mollesse que de faire usage de selles. Aussi n\u2019h\u00e9sitent-ils pas \u00e0 attaquer, si peu nombreux soient-ils, n\u2019importe quel corps de cavalerie dont les chevaux sont sell\u00e9s. Ils prohibent absolument l\u2019importation du vin, parce qu\u2019ils estiment que cette boisson diminue chez l\u2019homme l\u2019endurance et le courage.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Piensan que la mayor gloria de una naci\u00f3n es tener m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras un desierto lo m\u00e1s vasto posible, porque eso significa que un gran n\u00famero de ciudades no podr\u00edan sostener el poder de sus armas. Por eso se dice que a un lado de la frontera suevi hay una soledad de seiscientos mil pasos. Por otro lado, sus vecinos son los Ubiens, que formaron un estado considerable y floreciente, tanto como puede serlo un estado alem\u00e1n; son un poco m\u00e1s civilizados que otros pueblos de la misma raza, porque tocan el Rin y los comerciantes vienen mucho a ellos, porque adem\u00e1s, siendo vecinos de los galos, se han amoldado a sus costumbres. Los suevos compitieron con ellos en muchas ocasiones, pero no pudieron, debido a la importancia y fuerza de esta naci\u00f3n, expulsarlos de su territorio; sin embargo, los sometieron a un tributo, y los rebajaron y debilitaron muy notablemente.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Este fue tambi\u00e9n el destino de los Usipetes y Tencther, que se discuti\u00f3 anteriormente; resistieron durante muchos a\u00f1os los ataques de los suevos, pero finalmente fueron expulsados de su territorio y, despu\u00e9s de vagar durante tres a\u00f1os por muchas partes de Alemania, llegaron al Rin; era la tierra de los Menapes, que ten\u00edan campos, casas, aldeas a ambas orillas del r\u00edo; pero aterrorizados por la llegada de tal multitud, abandonaron las casas que hab\u00edan pose\u00eddo hasta entonces al otro lado del r\u00edo y dispusieron en este lado del Rin postes que cerraban el paso a los invasores. Estos, despu\u00e9s de todo tipo de intentos, incapaces de pasar por la fuerza por falta de barcos, o clandestinamente por los puestos de los Menapes, fingieron regresar a casa y caminaron durante tres d\u00edas en el camino de regreso; luego, repitiendo todo este viaje en una noche, su caballer\u00eda cay\u00f3 repentinamente sobre los menapes que, habi\u00e9ndose enterado por sus exploradores de la partida de los alemanes, hab\u00edan cruzado sin miedo el Rin y recuperado sus aldeas. Los masacraron y, apoder\u00e1ndose de sus barcos, cruzaron el r\u00edo antes de que los menapes del otro lado fueran informados de algo; ocuparon todas sus casas y vivieron de sus provisiones durante el resto del invierno.<\/p>\n\n\n\n<p>5. C\u00e9sar, informado de estos hechos, y temiendo la pusilanimidad de los galos, que cambian f\u00e1cilmente de opini\u00f3n y casi siempre se dejan seducir por lo nuevo, sinti\u00f3 que no deb\u00eda depender de ellos para nada. De hecho, est\u00e1 en la costumbre de los galos detener a los viajeros, incluso en contra de su voluntad, e interrogarlos sobre todo lo que cada uno de ellos pueda saber o haber o\u00eddo decir; en las ciudades, la multitud rodea a los comerciantes y les obliga a decir de qu\u00e9 pa\u00eds vienen y qu\u00e9 han aprendido all\u00ed. Bajo la influencia de la emoci\u00f3n que suscita esta noticia o estos chismes, a menudo les sucede que se hacen cargo de los asuntos m\u00e1s importantes de los m\u00e1s importantes de los que deben arrepentirse inmediatamente, pues acogen ciegamente los rumores infundados y la mayor\u00eda de ellos. .sus informantes inventan respuestas de acuerdo a lo que quieren.<\/p>\n\n\n\n<p>6. C\u00e9sar, conociendo estos h\u00e1bitos y no queriendo enfrentarse a una guerra particularmente formidable, se marcha al ej\u00e9rcito antes de lo habitual. Cuando lleg\u00f3 all\u00ed, se enter\u00f3 de que hab\u00eda sucedido lo que hab\u00eda previsto: un gran n\u00famero de ciudades hab\u00edan enviado embajadas a los alemanes y los hab\u00edan invitado a no confinarse al Rin; se comprometieron a atender todas sus solicitudes. Seducidos por estas promesas, los alemanes siguieron adelante y llegaron al territorio de los Eburones y los Condrus, que son los clientes de los Trevire. C\u00e9sar, habiendo convocado a los jefes galos, consider\u00f3 preferible ocultar lo que sab\u00eda despu\u00e9s de haberlos tranquilizado y tranquilizado, les orden\u00f3 que le proporcionaran caballer\u00eda y se declar\u00f3 resuelto a la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>7. Despu\u00e9s de haber hecho sus provisiones de trigo y reclutado su caballer\u00eda, parti\u00f3 hacia la regi\u00f3n donde se dec\u00eda que estaban los alemanes: Faltaban solo unos d\u00edas, cuando recibi\u00f3 de ellos diputados que le hablaban este idioma: \u201cLos alemanes no toman la iniciativa de hacer la guerra contra el pueblo romano, pero, si son atacados, no rechazan la lucha; porque la tradici\u00f3n de los alemanes es, cualquiera que sea el agresor, defenderse y no implorar la paz. Sin embargo, esto es lo que dicen: vinieron s\u00f3lo en contra de su voluntad, porque fueron expulsados de sus hogares; si los romanos aceptan su amistad, pueden serles amigos \u00fatiles: les asignen tierras o les dejen conservar las que han conquistado. S\u00f3lo la ceden a los suevos, con quienes los dioses mismos no pueden compararse: excepto ellos, no hay nadie en la tierra que no puedan conquistar.<\/p>\n\n\n\n<p>8. C\u00e9sar fit \u00e0 ce discours la r\u00e9ponse qu\u2019il jugea convenable ; mais pour sa conclusion, elle fut qu\u2019il n\u2019y avait pas d\u2019amiti\u00e9 possible d\u2019eux \u00e0 lui, s\u2019ils restaient en <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/\">Galia<\/a> : \u00ab D\u2019abord il n\u2019est pas juste qu\u2019un peuple qui n\u2019a pas su d\u00e9fendre son territoire s\u2019empare de celui d\u2019autrui ; d\u2019autre part, il n\u2019y a pas en Gaule de terres vacantes qu\u2019on puisse donner, surtout \u00e0 une telle multitude, sans nuire \u00e0 personnel ; mais ils peuvent, s\u2019ils le veulent, s\u2019\u00e9tablir sur le territoire des Ubiens, dont il a aupr\u00e8s de lui des d\u00e9put\u00e9s qui se plaignent des violences des Su\u00e8ves et lui demandent du secours ; il leur donnera l\u2019ordre de les accueillir.<\/p>\n\n\n\n<p>9. Los embajadores alemanes dijeron que iban a informar de esta respuesta y que regresar\u00edan en tres d\u00edas, una vez que se hubiera debatido; exigieron que, mientras esperaban, C\u00e9sar no avanzara m\u00e1s. Este \u00faltimo se declar\u00f3 incapaz de hacer tal concesi\u00f3n. Sab\u00eda, de hecho, que una gran parte de su caballer\u00eda hab\u00eda sido enviada por ellos, unos d\u00edas antes, a los ambivaritas m\u00e1s all\u00e1 del Mosa para recoger botines y llevarse trigo all\u00ed; pensaba que se esperaban estos caballeros y por eso ped\u00edamos un retraso.<\/p>\n\n\n\n<p>10. El Mosa tiene su origen en los Vosgos, que est\u00e1n en el territorio de los Lingons [y, despu\u00e9s de haber recibido un brazo del Rin, que llamamos Waal, y formar con \u00e9l la isla de los Bataves, desemboca en el Oc\u00e9ano ya unos ochenta mil pasos del Oc\u00e9ano, desemboca en el Rin. En cuanto a este r\u00edo, tiene su origen en los Lepontes, habitantes de los Alpes, atraviesa a paso r\u00e1pido un largo espacio a trav\u00e9s de los pa\u00edses de los Nantuates, los Helv\u00e9ticos, los Sequanes, los Mediomatrices, los Triboques, los Trevires; al acercarse el oc\u00e9ano, se divide en varios brazos formando numerosas e inmensas islas, la mayor\u00eda de las cuales est\u00e1n habitadas por naciones feroces y b\u00e1rbaras, entre las que se encuentran estos hombres que se dice que se alimentan de peces y huevos de aves; desemboca en el oc\u00e9ano por varias bocas.<\/p>\n\n\n\n<p>11. C\u00e9sar no estaba a m\u00e1s de doce millas del enemigo cuando los diputados, observando el tiempo fijado, regresaron. Lo encontraron caminando y empezaron a suplicarle que no se quedara perezoso de antemano; siendo en vano sus oraciones, se esforzaron por conseguir que enviara a los caballeros que estaban en la vanguardia la orden de no entrar en combate, y que les permitiera enviar diputados a los Ubiens; si los dirigentes de este pueblo y su senado se compromet\u00edan bajo juramento, declaraban aceptar la propuesta que hizo C\u00e9sar; le pidieron que les concediera tres d\u00edas para estas negociaciones. C\u00e9sar cre\u00eda que todo esto apuntaba al mismo objetivo: ganar tres d\u00edas para permitir que su caballer\u00eda, que estaba ausente, regresara; sin embargo, dijo que avanzar\u00eda s\u00f3lo cuatro millas ese d\u00eda, para obtener agua; que vengan a buscarlo al d\u00eda siguiente en este lugar en la mayor cantidad posible, para que pueda tomar una decisi\u00f3n informada sobre sus solicitudes. Mientras tanto, env\u00eda un mensaje a sus prefectos, que lo precedieron con toda la caballer\u00eda, para que no ataquen al enemigo y, si son atacados, se limiten a la defensiva, hasta que \u00e9l est\u00e9 all\u00ed con el ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p>12. Pero los enemigos, tan pronto como vieron a nuestros jinetes, que eran alrededor de cinco mil, mientras que ellos mismos no ten\u00edan m\u00e1s de ochocientos, los que hab\u00edan ido a buscar ma\u00edz m\u00e1s all\u00e1. De la Meuse a\u00fan no hab\u00eda regresado, cargaron nuestro pueblo, que no sospechaba de nada, porque los diputados enemigos acababan de salir de C\u00e9sar y hab\u00edan pedido tregua para ese mismo d\u00eda; se apresuraron a causar estragos en nuestras filas; luego, cuando nuestros jinetes se volvieron a montar, desmontaron, como era su costumbre, y, golpeando a los caballos desde abajo, derribando a un gran n\u00famero de nuestros hombres, hicieron huir a los dem\u00e1s: el p\u00e1nico era tal, y la persecuci\u00f3n tan viva. que solo se detuvieron una vez a la vista de nuestras columnas. En esta lucha murieron setenta y cuatro de nuestros jinetes, y entre ellos un hombre muy valiente, el Aquitania Pison, personaje de alta cuna cuyo abuelo hab\u00eda sido rey en su ciudad y hab\u00eda recibido de nuestro senado el t\u00edtulo de &#039;amigo&#039;. Mientras ayudaba a su hermano, a quien envolv\u00edan los enemigos, logr\u00f3 rescatarlo del peligro, pero \u00e9l mismo tuvo su caballo herido y fue arrojado al suelo; siempre que pudo, se puso de pie con gran valor; pero, rodeado por todos lados, cubierto de heridas, cay\u00f3, y su hermano, que ya estaba fuera de la refriega, viendo el drama de lejos, se abalanz\u00f3 sobre el enemigo al galope y result\u00f3 muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>13. Despu\u00e9s de esta lucha, C\u00e9sar consider\u00f3 que ya no deb\u00eda dar audiencia a los diputados ni acoger propuestas de personas que hab\u00edan iniciado las hostilidades por traici\u00f3n, a favor de una demanda de paz; en cuanto a esperar, mientras dejaba que las fuerzas de los enemigos aumentaran con el regreso de su caballer\u00eda, juzg\u00f3 que habr\u00eda sido una aut\u00e9ntica locura; conociendo adem\u00e1s la pusilanimidad de los galos, comprendi\u00f3 todo que el enemigo ya hab\u00eda ganado prestigio a sus ojos con este combate singular: no deb\u00edan tener tiempo para tomar una decisi\u00f3n. Su pensamiento estaba firmemente concentrado en todo esto, y hab\u00eda comunicado a sus legados y a su cuestor su resoluci\u00f3n de no aplazar ni un d\u00eda la batalla, cuando una circunstancia muy favorable se present\u00f3 a la ma\u00f1ana siguiente por la ma\u00f1ana, actuando siempre con el mismo criterio. traici\u00f3n y la misma hipocres\u00eda, los alemanes vinieron en gran n\u00famero, con todos los jefes y todos los ancianos para encontrar a C\u00e9sar en su campamento; quer\u00edan - ese era el pretexto - pedir disculpas por haber iniciado la pelea el d\u00eda anterior, en contra de lo convencional y de sus propios pedidos; pero al mismo tiempo se propon\u00edan obtener, si pod\u00edan, enga\u00f1\u00e1ndonos, algunas treguas. C\u00e9sar, feliz de que vinieran as\u00ed a ofrecerse, orden\u00f3 qued\u00e1rselos; luego hizo que todas sus tropas abandonaran el campamento; la caballer\u00eda, desmoralizada, pens\u00f3, por la \u00faltima batalla, se coloc\u00f3 en la retaguardia.<\/p>\n\n\n\n<p>14. Habiendo dispuesto su ej\u00e9rcito en orden de batalla en tres filas, y habiendo viajado r\u00e1pidamente ocho millas, lleg\u00f3 al campamento de los enemigos antes de que pudieran percibir lo que estaba sucediendo. Todo conspir\u00f3 para golpear a los alemanes con un s\u00fabito temor por la rapidez de nuestro acercamiento, la ausencia de sus l\u00edderes y no tener tiempo ni para dar consejos ni para tomar las armas; entran en p\u00e1nico, sin saber si es mejor salir al encuentro del enemigo, o defender el campamento, o buscar la salvaci\u00f3n en la huida. Cuando el rumor y la confusa reuni\u00f3n de hombres manifestaban su miedo, nuestros soldados, espoleados por la perfidia del d\u00eda anterior, irrumpieron en el campamento. All\u00ed los que pudieron armarse prontamente resistieron por un momento los nuestros, entablando combate entre los carros y los bagajes; pero quedaba una multitud de ni\u00f1os y mujeres (pues hab\u00edan abandonado sus hogares y hab\u00edan cruzado el Rin con todos los suyos) que empezaron a huir en todas direcciones. C\u00e9sar envi\u00f3 a su caballer\u00eda en su persecuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>15. Los alemanes, al o\u00edr un clamor detr\u00e1s de ellos y al ver que los suyos estaban siendo masacrados, arrojaron las armas, abandonaron sus alf\u00e9rez y se apresuraron a salir del campo; Llegaron a la confluencia del Mosa y el Rin, desesperados de poder continuar su huida y viendo que un gran n\u00famero de ellos hab\u00edan muerto, los que quedaban se arrojaron al r\u00edo y all\u00ed, vencidos por el miedo, por la fatiga, por la fuerza de la corriente, perecieron. Los nuestros, sin haber perdido a un solo hombre y con muy pocos heridos, despu\u00e9s de haber temido una lucha terrible, pues hab\u00edan tenido que lidiar con cuatrocientos treinta mil enemigos, se retiraron a su campamento. C\u00e9sar autoriz\u00f3 a los que hab\u00eda retenido a marcharse; pero ellos, temiendo que los galos, cuyos campos hab\u00edan devastado, los sometieran a crueles torturas, declararon que deseaban quedarse con \u00e9l. C\u00e9sar les concedi\u00f3 la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>16. La guerre <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mythes-et-legendes-germaniques-60\/\">germ\u00e1nico<\/a> achev\u00e9e, C\u00e9sar, pour maintes raisons, d\u00e9cida de franchir le Rhin ; la meilleure \u00e9tait que, voyant avec quelle facilit\u00e9 les Germains se d\u00e9terminaient \u00e0 venir en Gaule, il voulut qu\u2019eux aussi eussent \u00e0 craindre pour leurs biens, quand ils comprendraient qu\u2019une arm\u00e9e romaine pouvait et osait traverser le Rhin. Un autre motif \u00e9tait que ceux des cavaliers Usip\u00e8tes et Tencth\u00e8res dont j\u2019ai dit plus haut qu\u2019ils avaient pass\u00e9 la Meuse pour faire du butin et prendre du bl\u00e9, et qu\u2019ils n\u2019avaient pas particip\u00e9 au combat, s\u2019\u00e9taient, apr\u00e8s la d\u00e9faite des leurs, r\u00e9fugi\u00e9s au-del\u00e0 du Rhin chez les Sugambres, et avaient fait alliance avec eux. C\u00e9sar ayant fait demander aux Sugambres de lui livrer ces hommes qui avaient port\u00e9 les armes contre lui et contre les Gaulois, ils r\u00e9pondirent que \u00ab la souverainet\u00e9 du peuple Romain expirait au Rhin ; s\u2019il ne trouvait pas juste que les Germains passassent en Gaule malgr\u00e9 lui, pourquoi pr\u00e9tendrait-il \u00e0 quelque souverainet\u00e9 ou autorit\u00e9 au-del\u00e0 du Rhin ? \u00bb D\u2019autre part, les Ubiens, qui seuls parmi les Transrh\u00e9nans avaient envoy\u00e9 des d\u00e9put\u00e9s \u00e0 C\u00e9sar, avaient li\u00e9 amiti\u00e9 avec lui, lui avaient donn\u00e9 des otages, le priaient tr\u00e8s instamment de leur porter secours, parce que les Su\u00e8ves mena\u00e7aient leur existence. \u00ab Si les affaires de la r\u00e9publique le retenaient, qu\u2019il f\u00eet seulement passer le Rhin \u00e0 son arm\u00e9e ; cela suffirait pour \u00e9carter le danger de l\u2019heure pr\u00e9sente et pour garantir leur s\u00e9curit\u00e9 future le renom et la r\u00e9putation de cette arm\u00e9e \u00e9taient tels, depuis la d\u00e9faite d\u2019Arioviste et apr\u00e8s ce dernier combat, m\u00eame chez les plus lointaines peuplades de la Germanie, que si on les savait amis de Rome, on les respecterait. \u00bb Ils promettaient une grande quantit\u00e9 d\u2019embarcations pour le transport de l\u2019arm\u00e9e.<\/p>\n\n\n\n<p>17. C\u00e9sar, por las razones que he expuesto, hab\u00eda decidido cruzar el Rin; pero los barcos le parec\u00edan un medio demasiado inseguro y que no se adecuaba a su dignidad y la del pueblo romano. Adem\u00e1s, a pesar de la extrema dificultad de la construcci\u00f3n de un puente, debido a la anchura, la velocidad y la profundidad del r\u00edo, sinti\u00f3 que deb\u00eda intentar la empresa o renunciar a pasar sus tropas de otra manera. Aqu\u00ed est\u00e1 el nuevo proceso de construcci\u00f3n que emple\u00f3. Acoplaba, a sesenta cent\u00edmetros de distancia, dos vigas de un pie y medio de espesor, ligeramente puntiagudas en el fondo y cuya longitud era proporcional a la profundidad del r\u00edo. Los baj\u00f3 al r\u00edo por medio de m\u00e1quinas y los martill\u00f3, no verticalmente, como pilotes ordinarios, sino oblicuamente, inclinados en la direcci\u00f3n de la corriente; Frente a estas vigas, coloc\u00f3 otras dos, unidas de la misma manera, a una distancia de doce metros r\u00edo abajo e inclinadas contra la corriente. Sobre estos dos pares se colocaron vigas de dos pies de ancho, que encajaban exactamente entre los pilotes acoplados, y se colocaron dos crampones a cada lado que imped\u00edan que los pares se acercaran desde arriba; siendo as\u00ed descartados y retenidos cada uno en la direcci\u00f3n opuesta, la obra ten\u00eda tanta solidez, y que en virtud de las leyes de la f\u00edsica, que cuanto m\u00e1s grande era la violencia de la corriente, m\u00e1s fuertemente vinculado estaba el sistema. Se colocaron vigas longitudinales en las traviesas y listones y vallas encima de ellas. Adem\u00e1s, aguas abajo se empujaron pilotes oblicuos que, actuando como contrafuerte, soportando toda la estructura, resistieron la corriente; otros se plantaron a poca distancia frente al puente que era una defensa que deb\u00eda, en caso de que los b\u00e1rbaros arrojaran troncos de \u00e1rboles o barcos con la intenci\u00f3n de derribarlo, mitigar la violencia del choque y preservar la obra.<\/p>\n\n\n\n<p>18. Diez d\u00edas despu\u00e9s de que comenzamos a traer los materiales, se termin\u00f3 toda la construcci\u00f3n y el ej\u00e9rcito cruz\u00f3 el r\u00edo. C\u00e9sar deja una fuerte guardia a las dos cabezas de puente y se dirige a la tierra de los Sugambres. Mientras tanto, recibe diputaciones de un gran n\u00famero de ciudades; a su solicitud de paz y amistad, responde con amabilidad y ordena que se le lleven rehenes. Pero los Sugambres, que, desde el momento en que comenz\u00f3 la construcci\u00f3n del puente, se hab\u00edan preparado para su retirada, siguiendo el consejo de los Tencth\u00e8res y Usipetes que los acompa\u00f1aban, hab\u00edan abandonado su pa\u00eds llev\u00e1ndose todos sus bienes y se hab\u00edan ido a esconder en \u00e1reas deshabitadas cubiertas de bosques.<\/p>\n\n\n\n<p>19. C\u00e9sar, despu\u00e9s de permanecer unos d\u00edas en su territorio, prendi\u00f3 fuego a todas las aldeas y todos los edificios, cort\u00f3 el ma\u00edz y se retir\u00f3 a los ubianos; prometi\u00f3 ayudarlos si los suevos los atacaban, y recibi\u00f3 de ellos la siguiente informaci\u00f3n: los suevos, habiendo aprendido de sus exploradores que se estaba arrojando un puente sobre el Rin, hab\u00edan enviado, siguiendo un consejo celebrado seg\u00fan su uso, desde por todos lados el consejo de que se abandonen las ciudades, que los ni\u00f1os, las mujeres y todo lo que se posea sean depositados en los bosques, y que todos los hombres capaces de portar armas se concentren en un mismo punto. El lugar elegido estaba m\u00e1s o menos en el centro de la comarca habitada por los suevos, es all\u00ed donde hab\u00edan decidido esperar la llegada de los romanos y all\u00ed les iban a entregar la batalla decisiva. Cuando C\u00e9sar se enter\u00f3 de este plan, ya que hab\u00eda logrado todos los objetivos que se hab\u00eda propuesto al cruzar el Rin - asustar a los alemanes, castigar a los Sugambers, liberar a los Ubiens de la presi\u00f3n que estaban bajo -, despu\u00e9s de dieciocho d\u00edas completos Pasado m\u00e1s all\u00e1 del Rin, creyendo que hab\u00eda logrado un resultado suficientemente glorioso y suficientemente \u00fatil, regres\u00f3 a la Galia y cort\u00f3 el puente detr\u00e1s de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>20. C\u00e9sar n\u2019avait plus devant lui qu\u2019une petite partie de l\u2019\u00e9t\u00e9 ; bien que dans ces r\u00e9gions &#8211; car toute la Gaule est tourn\u00e9e vers le nord &#8211; les hivers soient pr\u00e9coces, il voulut n\u00e9anmoins partir pour la <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-bretona\/\">Breta\u00f1a<\/a>, parce qu\u2019il se rendait compte que dans presque toutes les guerres que nous avions faites contre les Gaulois, ceux-ci avaient re\u00e7u des secours de la Bretagne ; il pensait d\u2019ailleurs que si la saison trop avanc\u00e9e ne lui laissait pas le temps de faire campagne, il lui serait n\u00e9anmoins fort utile d\u2019avoir seulement abord\u00e9 dans l\u2019\u00eele, et d\u2019avoir vu ce qu\u2019\u00e9taient ses habitants, reconnu les lieux, les ports, les points de d\u00e9barquement : toutes choses qui \u00e9taient \u00e0 peu pr\u00e8s ignor\u00e9es des Gaulois. En effet, \u00e0 part les marchands, il est rare que personne se risque l\u00e0-bas, et les marchands eux-m\u00eames ne connaissent rien en dehors de la c\u00f4te et des r\u00e9gions qui font face \u00e0 la Gaule. Aussi eut-il beau faire venir de partout des marchands, il lui \u00e9tait impossible de rien apprendre ni sur l\u2019\u00e9tendue de l\u2019\u00eele, ni sur le caract\u00e8re et l\u2019importance des peuples qui l\u2019habitent, ni sur leur mani\u00e8re de faire la guerre ou de vivre, ni sur les ports qui \u00e9taient capables de recevoir un grand nombre de gros navires.<\/p>\n\n\n\n<p>21. Pour se renseigner l\u00e0-dessus, avant de tenter l\u2019entreprise, C\u00e9sar d\u00e9tache, avec un navire de guerre, Casus Volus\u00e9nus, qu\u2019il jugeait propre \u00e0 cette mission. Il lui donne comme instructions de faire une reconnaissance g\u00e9n\u00e9rale et de revenir au plus vite. De son c\u00f4t\u00e9, il part avec toutes ses troupes pour le pays des Morins, car c\u2019est de l\u00e0 que le passage en Bretagne est le plus court. Il y rassemble des navires tir\u00e9s de toutes les contr\u00e9es voisines et la flotte qu\u2019il avait construite l\u2019\u00e9t\u00e9 pr\u00e9c\u00e9dent pour la guerre des V\u00e9n\u00e8tes. Cependant son projet s\u2019\u00e9bruite et les marchands en portent la nouvelle aux <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-bretona\/\">Bretones<\/a> : maints peuples de l\u2019\u00eele lui envoient des d\u00e9put\u00e9s pour offrir de livrer des otages et de faire soumission \u00e0 Rome. Il leur donne audience, leur fait des promesses g\u00e9n\u00e9reuses, les engage \u00e0 pers\u00e9v\u00e9rer dans ces sentiments, et les renvoie chez eux accompagn\u00e9s de Commios, qu\u2019il avait fait roi des Atr\u00e9bates apr\u00e8s sa victoire sur ce peuple ; il appr\u00e9ciait son courage et son intelligence, il le jugeait fid\u00e8le, et son autorit\u00e9 \u00e9tait grande dans le pays. Il lui ordonne de visiter le plus de peuples possible, de les engager \u00e0 se placer sous le protectorat de Rome, et d\u2019annoncer son arriv\u00e9e prochaine. Volus\u00e9nus, apr\u00e8s avoir reconnu les lieux autant qu\u2019il put le faire sans oser d\u00e9barquer et courir les risques d\u2019un contact avec les Barbares, rentre au bout de quatre jours et rapporte \u00e0 C\u00e9sar ce qu\u2019il a observ\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>22. Mientras C\u00e9sar se demoraba entre los morines para armar su flota, muchas de sus tribus enviaron diputados para disculparse con \u00e9l por su conducta pasada, hab\u00edan hecho la guerra contra el pueblo romano como hombres toscos e ignorantes de nuestro car\u00e1cter; se declararon dispuestos a cumplir las \u00f3rdenes de C\u00e9sar. Este \u00faltimo, al encontrar muy feliz la situaci\u00f3n -porque no quer\u00eda dejar atr\u00e1s a un enemigo, la temporada era demasiado tarde para hacerles la guerra, finalmente, consider\u00f3 que la expedici\u00f3n a Breta\u00f1a pas\u00f3 ante tan menores preocupaciones-, establece un alto n\u00famero de rehenes que se entregar\u00e1n. Se los traen y \u00e9l recibe su sumisi\u00f3n. Habiendo reunido y cubierto unos ochenta barcos de transporte, un n\u00famero que consideraba suficiente para transportar dos legiones, distribuy\u00f3 lo que ten\u00eda adem\u00e1s de barcos de guerra entre su cuestor, sus legados y sus prefectos. A estas unidades se sumaron dieciocho transportes que estaban a ocho millas de distancia, impedidos por los vientos contrarios de llegar al mismo puerto: los asign\u00f3 a la caballer\u00eda. El resto del ej\u00e9rcito fue confiado a los legados Quintus Titurius Sabinus y Lucius Auruncul\u00e9ius Cotta, con la misi\u00f3n de conducirlo a los cantones de Menapes y Morins que no hab\u00edan enviado diputados. El legado Publius Sulpicius Rufus, con la guarnici\u00f3n que se consider\u00f3 adecuada, fue designado para vigilar el puerto.<\/p>\n\n\n\n<p>23. Cuando hubo tomado estas medidas, aprovechando el tiempo favorable, lev\u00f3 anclas hacia la tercera vigilia; los jinetes deb\u00edan llegar al otro puerto, embarcar all\u00ed y seguirlo. Mientras \u00e9stos avanzaban un poco demasiado lentamente, C\u00e9sar, hacia la cuarta hora del d\u00eda, lleg\u00f3 a Breta\u00f1a con sus primeros barcos, y all\u00ed vio, alineados en todas las colinas, las tropas del enemigo en armas. La configuraci\u00f3n del lugar era tal, el mar estaba tan apretado entre las alturas, que desde estas se pod\u00edan lanzar proyectiles a la orilla. Considerando que un lugar as\u00ed no era adecuado para desembarcar, C\u00e9sar esper\u00f3 anclado hasta la novena hora para que llegara el resto de su flota. Sin embargo, habiendo convocado a los legados y tribunos, les explic\u00f3 lo que hab\u00eda aprendido de Volusenus y cu\u00e1les eran sus planes; les recomend\u00f3 que, de acuerdo con las exigencias de la guerra, y especialmente de la guerra naval, donde las cosas van r\u00e1pido y cambian constantemente, todas las maniobras se deben realizar cuando se ordene y en el momento adecuado. Cuando los hubo despedido, se encontr\u00f3 teniendo al mismo tiempo un buen viento y una marea favorable; dio la se\u00f1al, levaron anclas y, tras navegar unas siete millas, lleg\u00f3 a una playa abierta donde pudo estibar sus embarcaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>24. Pero los b\u00e1rbaros, cuando se dieron cuenta de nuestras intenciones, hab\u00edan enviado adelante a su caballer\u00eda y sus tanques, un medio de combate que les es familiar, el resto de sus tropas hab\u00edan seguido de cerca, y ellos hicieron lo mismo, se opusieron a nuestro desembarco. Lo que hizo muy dif\u00edcil nuestra empresa fue que nuestras embarcaciones, por sus dimensiones, se vieron obligadas a detenerse en medio del agua, y que nuestros soldados, ajenos a la naturaleza del lugar, ten\u00edan las manos avergonzadas, dobladas bajo el considerable peso. de sus armas, eran al mismo tiempo saltar de los barcos, luchar para no ser derribados por las olas, y luchar con los enemigos, mientras estos \u00faltimos, permaneciendo en tierra seca o avanzando poco en el agua, teniendo la libertad de sus miembros, conociendo maravillosamente el lugar, lanzaban sus dardos confiadamente y empujaban sus caballos contra nosotros, que est\u00e1bamos acostumbrados al mar. Todo esto turbaba a nuestros hombres, que adem\u00e1s, no ten\u00edan experiencia en este tipo de combate: as\u00ed lo hicieron. no tienen el mismo mordisco y el mismo esp\u00edritu que suelen tener cuando luchan en tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>25. Al ver esto C\u00e9sar, orden\u00f3 a las naves largas, cuya apariencia era m\u00e1s reciente para los b\u00e1rbaros y que maniobraban con mayor flexibilidad, que se alejaran un poco de los transportes y, formando remos, se pusieran en movimiento. flanco; desde all\u00ed, poniendo en acci\u00f3n tirachinas, arcos, ballestas, deb\u00edan hacer retroceder al enemigo. Esta maniobra nos fue de gran utilidad. De hecho, perturbados por la forma de nuestros barcos, por el movimiento de los remos, por lo que nuestras m\u00e1quinas les ofrec\u00edan de singular, los b\u00e1rbaros se detuvieron, luego retrocedieron levemente. Pero nuestros soldados dudaron principalmente por la profundidad del agua; luego el que llevaba el \u00e1guila de la d\u00e9cima legi\u00f3n, despu\u00e9s de haber pedido a los dioses que su iniciativa favoreciera a la legi\u00f3n: &quot;Camaradas&quot;, grit\u00f3 en voz alta, &quot;salten al mar, si no quieren para entregar tu \u00e1guila al enemigo yo, al menos, habr\u00e9 cumplido con mi deber hacia Roma y hacia nuestro general. Con estas palabras, sali\u00f3 corriendo del barco y se dirigi\u00f3 hacia el enemigo, \u00e1guila en mano. As\u00ed que nuestra gente, urgi\u00e9ndose unos a otros a no sufrir tal desgracia, saltaron juntos del barco. Y cuando los de los barcos vecinos los vieron, los siguieron y avanzaron hacia el enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>26. Los dos bandos lucharon ferozmente. Sin embargo, como los nuestros no pudieron mantener sus filas, ni tomar un punto de apoyo s\u00f3lido, ni seguir sus se\u00f1ales, y cada uno de los que abandonaba su barco se aline\u00f3 bajo las se\u00f1ales que encontr\u00f3, se produjo un gran desorden; los enemigos, que conoc\u00edan todos los baj\u00edos, en cuanto vieron salir de un barco a unos pocos aislados, aprovechando su verg\u00fcenza, empujaron sus caballos sobre ellos y los atacaron; rodearon a los peque\u00f1os grupos en fuerza, mientras otros, a nuestra derecha, flanqueaban al conjunto bajo una lluvia de flechas. Al ver esto, C\u00e9sar llen\u00f3 los barcos largos y los barcos de reconocimiento con soldados, y envi\u00f3 refuerzos a los que vio en peligro. Tan pronto como nuestros soldados pudieron volver a la orilla, y como todos se hab\u00edan unido, cargaron contra el enemigo y lo derrotaron; pero no pudieron perseguirlo muy lejos, porque la caballer\u00eda no hab\u00eda podido mantenerse en la direcci\u00f3n correcta y llegar a la isla. Esto era todo lo que faltaba en la acostumbrada fortuna de C\u00e9sar.<\/p>\n\n\n\n<p>27. Los enemigos, tras su derrota, apenas dejaron de huir, se apresuraron a enviar una embajada a C\u00e9sar para pedirle la paz: prometieron entregar rehenes y cumplir lo que mandaba. Al mismo tiempo que lleg\u00f3 Commios l&#039;Atrebate, de quien dije antes que C\u00e9sar lo hab\u00eda enviado a Breta\u00f1a antes que \u00e9l. Como acababa de desembarcar y estaba dando a conocer su mensaje a los bretones, como portavoz de C\u00e9sar, lo apresaron y lo cargaron con cadenas; despu\u00e9s de la pelea lo despidieron, y pidiendo la paz culparon a la multitud por este ataque, rog\u00e1ndole que perdonara una falta por ignorancia. C\u00e9sar, despu\u00e9s de reprocharles haberle hecho la guerra sin causa, cuando espont\u00e1neamente le enviaron diputados al continente para pedir la paz, declar\u00f3 que perdonaba su ignorancia y pidi\u00f3 rehenes; proporcionaron parte de ella en el acto; los dem\u00e1s, que deb\u00edan traer desde bastante distancia, ser\u00edan entregados en unos d\u00edas. Mientras tanto, enviaron a sus soldados de regreso a los campos, y los l\u00edderes comenzaron a llegar de todos lados para recomendar sus intereses y los de sus ciudades al C\u00e9sar.<\/p>\n\n\n\n<p>28. As\u00ed asegurada la paz, cuatro d\u00edas despu\u00e9s de nuestra llegada a Breta\u00f1a, los dieciocho barcos antes mencionados, que hab\u00edan embarcado la caballer\u00eda, partieron del puerto norte con un viento suave. Se acercaban a la isla y pudimos verlos desde nuestro campamento, cuando de repente se desat\u00f3 una tormenta de tal violencia que ninguno de ellos pudo mantener su rumbo m\u00e1s, y algunos fueron llevados de regreso a su punto de partida, mientras que los dem\u00e1s estaban muy peligrosamente atra\u00eddo hacia el extremo suroeste de la isla; fondearon a pesar de la tormenta, pero amenazados con ser sumergidos por las olas, tuvieron que zambullirse en el mar y hundirse en la noche; finalmente llegaron al continente.<\/p>\n\n\n\n<p>29. El destino quiso que esa misma noche fuera luna llena, cuando las mareas del oc\u00e9ano son las m\u00e1s altas; y el nuestro lo ignor\u00f3. As\u00ed los barcos largos, que C\u00e9sar hab\u00eda utilizado para transportar su infanter\u00eda, y que hab\u00eda llevado a la sequedad, se encontraron llenos de agua, mientras que los barcos de transporte, que hab\u00edan estado anclados, fueron maltratados por la tormenta sin tener ning\u00fan medio de maniobra o maniobra. ayud\u00e1ndoles. Un gran n\u00famero de barcos se rompieron; los dem\u00e1s, habiendo perdido cables, anclas y otros aparejos, estaban descompuestos: esta situaci\u00f3n, como era inevitable, afect\u00f3 mucho a todo el ej\u00e9rcito. De hecho, no hab\u00eda otros barcos que pudieran traernos de regreso, no ten\u00edamos nada que necesit\u00e1ramos para reparar la flota, bueno, cada uno pensando que ten\u00edamos que pasar el invierno en la Galia, no lo hab\u00edamos abastecido. de trigo para pasar el invierno en esta isla.<\/p>\n\n\n\n<p>30. Cuando se dieron cuenta de nuestra verg\u00fcenza, los jefes bretones que hab\u00edan venido a buscar a C\u00e9sar despu\u00e9s de la batalla estuvieron de acuerdo: al ver que los romanos no ten\u00edan ni caballer\u00eda, ni barcos, ni trigo, se dieron cuenta despu\u00e9s del peque\u00f1o n\u00famero de nuestras tropas. nuestro campamento, que era tanto m\u00e1s limitado cuanto que C\u00e9sar hab\u00eda tomado sus legiones sin equipaje, sintieron que el mejor camino a seguir era rebelarse, evitar que obtuvi\u00e9ramos trigo y comida, y arrastrar las cosas hasta el invierno: cuando hab\u00edan nos derrot\u00f3, o nos prohibi\u00f3 regresar, nadie, pensaron, se atrever\u00eda a cruzar a Breta\u00f1a para hacer la guerra all\u00ed. Por tanto, habiendo renovado su coalici\u00f3n, empezaron a irse del campo poco a poco ya recordar en secreto a los hombres que hab\u00edan enviado de regreso a los campos.<\/p>\n\n\n\n<p>31. C\u00e9sar a\u00fan no estaba al tanto de sus planes; pero, despu\u00e9s de lo sucedido con su flota, y al ver a los bretones interrumpir la entrega de rehenes, sospech\u00f3 lo que iba a pasar. As\u00ed que tom\u00f3 precauciones para afrontar cualquier evento. Todos los d\u00edas hac\u00eda que trajeran trigo del campo al campamento; la madera y el bronce de las vasijas que m\u00e1s hab\u00edan sufrido fueron utilizadas para reparar las dem\u00e1s, y trajo del continente lo necesario para esta obra. De esta manera, los soldados que all\u00ed trabajaban con el mayor ardor, lleg\u00f3 C\u00e9sar, con una p\u00e9rdida de doce barcos, que los dem\u00e1s estaban en buenas condiciones para navegar.<\/p>\n\n\n\n<p>32. Mientras tanto, como, como de costumbre, una legi\u00f3n - era la s\u00e9ptima - hab\u00eda sido enviada al trigo, y sin que hasta ahora hubiera sucedido nada que pudiera dar lugar al temor de hostilidades, una parte de los bretones que quedaban en el campos, otros incluso frecuentando nuestro campamento, los guardias que estaban frente a las puertas anunciaron a C\u00e9sar que se ve\u00eda una nube de polvo de un tama\u00f1o inusual en el lado por donde hab\u00eda salido la legi\u00f3n. C\u00e9sar -y no se equivocaba- sospechaba alguna sorpresa por parte de los b\u00e1rbaros; se llev\u00f3 consigo, para ir a este lado, a las cohortes que estaban en los puestos de guardia, y orden\u00f3 que dos de los que quedaban para tomar el relevo, mientras los dem\u00e1s se armar\u00edan y lo seguir\u00edan sin demora. Habiendo avanzado un poco del campamento, vio que su pueblo, presionado por el enemigo, luchaba por defenderse, la legi\u00f3n formaba una masa compacta sobre la que llov\u00edan las filas por todos lados. Como, de hecho, el trigo se hab\u00eda cortado en todas partes, excepto en un lugar, el enemigo, sospechando que llegar\u00edamos all\u00ed, se hab\u00eda escondido por la noche en el bosque; luego, mientras nuestros hombres estaban dispersos, desarmados y dedicados a la cosecha, los asaltaron repentinamente, mataron a unos pocos y despertaron a otros que no lograron formarse regularmente; al mismo tiempo, la caballer\u00eda y los tanques los hab\u00edan envuelto.<\/p>\n\n\n\n<p>33. As\u00ed es como luchan con estos carros. Empiezan por correr, tirando del miedo que inspiran sus caballos, y el choque de las ruedas suele ser suficiente para provocar desorden en las filas; luego, habiendo penetrado entre los escuadrones, saltan de sus tanques y luchan a pie. Sin embargo, los conductores salen gradualmente de la refriega y colocan sus tanques de tal manera que, si los combatientes se ven presionados por el n\u00famero, f\u00e1cilmente pueden recurrir a ellos. En combate, combinan la movilidad del jinete con la fuerza del soldado de infanter\u00eda; su adiestramiento y sus ejercicios diarios les permiten, cuando sus caballos se lanzan al galope por una pendiente muy empinada, retenerlos, poder tomarlos r\u00e1pidamente de la mano y girarlos; tambi\u00e9n est\u00e1n acostumbrados a correr sobre la p\u00e9rtiga, a sostenerse firmes sobre el yugo, y de all\u00ed a subirse a sus carros en un instante.<\/p>\n\n\n\n<p>34. Esta t\u00e1ctica inesperada perturb\u00f3 a nuestros soldados, y C\u00e9sar vino muy bien para ayudarlos, porque a su llegada los enemigos se detuvieron y los nuestros se recuperaron. Habiendo obtenido este resultado, C\u00e9sar encontr\u00f3 desfavorable la oportunidad de atacar y librar batalla, permaneci\u00f3 en el lugar y, despu\u00e9s de una breve espera, llev\u00f3 a sus legiones de regreso al campamento. Mientras se desarrollaban estos hechos, acaparando la atenci\u00f3n de todas nuestras tropas, los bretones que hab\u00edan permanecido en el campo se retiraron. Posteriormente, durante varios d\u00edas, una serie ininterrumpida de mal tiempo nos retuvo en el campamento e impidi\u00f3 que el enemigo atacara. Mientras tanto, los b\u00e1rbaros enviaron mensajeros de todos lados, haci\u00e9ndoles saber cu\u00e1n pocos \u00e9ramos, explicando qu\u00e9 oportunidad se presentaba para saquear y ganar la independencia para siempre, si los romanos eran expulsados de su campamento. Esto provoc\u00f3 la r\u00e1pida concentraci\u00f3n de grandes fuerzas de infanter\u00eda y caballer\u00eda, que marcharon hacia nuestro campamento.<\/p>\n\n\n\n<p>35. C\u00e9sar previ\u00f3 lo que hab\u00eda sucedido anteriormente: si los enemigos eran rechazados, la ventaja de la velocidad les permitir\u00eda escapar de nosotros; sin embargo, teniendo unos treinta jinetes, que Commios l&#039;Atrebate, mencionado anteriormente, hab\u00eda tra\u00eddo con \u00e9l, orden\u00f3 sus legiones en l\u00ednea frente al campamento. Comenz\u00f3 la pelea y casi de inmediato los enemigos cedieron ante nuestro ataque y huyeron. Nuestros soldados los persiguieron hasta donde pudieron correr y sus fuerzas se lo permitieron, mataron a un gran n\u00famero de ellos y luego regresaron al campamento despu\u00e9s de haber prendido fuego a todas las casas en un \u00e1rea amplia.<\/p>\n\n\n\n<p>36. El mismo d\u00eda, los diputados llegaron a C\u00e9sar en nombre de los enemigos para pedirle la paz. C\u00e9sar duplic\u00f3 el n\u00famero de rehenes que hab\u00eda exigido y orden\u00f3 que le fueran llevados en el continente, porque no quer\u00eda, estando cerca el equinoccio, exponerse a los peligros del invierno con barcos en mal estado. Aprovechando un viento favorable, lev\u00f3 anclas poco despu\u00e9s de la medianoche; su flota lleg\u00f3 intacta al continente; pero dos barcos de transporte no pudieron tocar los mismos puertos que los dem\u00e1s, y fueron empujados un poco m\u00e1s a la base.<\/p>\n\n\n\n<p>37. Estos barcos desembarcaron unos trescientos soldados, que se dirigieron al campamento romano; pero los Morin, a quienes C\u00e9sar, al partir para Breta\u00f1a, hab\u00eda dejado pacificados, cediendo al bot\u00edn del bot\u00edn, los rodearon de un n\u00famero de hombres al principio no muy considerable, y los invitaron a deponer las armas, si no lo hac\u00edan. quiere ser sacrificado. Como \u00e9stos, habiendo formado el c\u00edrculo, se defend\u00edan, no tardaron en tener a su alrededor unos seis mil hombres, corriendo a llorar. Cuando se enter\u00f3, C\u00e9sar envi\u00f3 a toda la caballer\u00eda del campamento para ayudar a su pueblo. Durante este tiempo, nuestro pueblo resisti\u00f3 el ataque: durante m\u00e1s de cuatro horas, luch\u00f3 con gran valent\u00eda y mat\u00f3 a muchos adversarios con pocos heridos. Cuando apareci\u00f3 nuestra caballer\u00eda, los enemigos arrojaron sus armas y huyeron: hicieron una gran masacre.<\/p>\n\n\n\n<p>38. C\u00e9sar, al d\u00eda siguiente, envi\u00f3 a su legado Titus Labienus, con las legiones que hab\u00eda tra\u00eddo de Breta\u00f1a, a los Morins que se hab\u00edan rebelado. Estos, al estar secos los pantanos, no pudieron refugiarse all\u00ed como lo hab\u00edan hecho el a\u00f1o anterior; casi todos cayeron en manos de Labieno. Por otro lado, los legados Quinto Titurius y Lucius Cotta, que hab\u00edan liderado las legiones en el territorio de las Hogares, despu\u00e9s de haber arrasado todos sus campos, cortando su trigo, prendiendo fuego a sus casas, tuvieron que regresar a C\u00e9sar, porque el Menapes se hab\u00eda ido, todo escondido en bosques muy espesos. C\u00e9sar pas\u00f3 el invierno en todas sus legiones con los belgas. S\u00f3lo hab\u00eda dos ciudades de Breta\u00f1a que enviaron all\u00ed a sus rehenes; los dem\u00e1s descuidaron sus promesas. Estas campa\u00f1as terminaron, el Senado, siguiendo el informe de C\u00e9sar, decret\u00f3 veinte d\u00edas de acci\u00f3n de gracias.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LIBRO CUATRO55 A.C. 1. 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