{"id":389,"date":"2020-06-12T12:23:40","date_gmt":"2020-06-12T11:23:40","guid":{"rendered":"https:\/\/mythslegendes.com\/?page_id=389"},"modified":"2020-06-12T12:23:40","modified_gmt":"2020-06-12T11:23:40","slug":"la-guerre-des-gaules-vi","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/la-guerra-gala-vi\/","title":{"rendered":"Las guerras de las Galias VI"},"content":{"rendered":"<div id=\"ez-toc-container\" class=\"ez-toc-v2_0_82_2 counter-hierarchy ez-toc-counter ez-toc-grey ez-toc-container-direction\">\n<div class=\"ez-toc-title-container\">\n<p class=\"ez-toc-title\" style=\"cursor:inherit\">Contenido<\/p>\n<span class=\"ez-toc-title-toggle\"><a href=\"#\" class=\"ez-toc-pull-right ez-toc-btn ez-toc-btn-xs ez-toc-btn-default ez-toc-toggle\" aria-label=\"Alternar tabla de contenidos\"><span class=\"ez-toc-js-icon-con\"><span class=\"\"><span class=\"eztoc-hide\" style=\"display:none;\">Palanca<\/span><span class=\"ez-toc-icon-toggle-span\"><svg style=\"fill: #999;color:#999\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" class=\"list-377408\" width=\"20px\" height=\"20px\" viewbox=\"0 0 24 24\" fill=\"none\"><path d=\"M6 6H4v2h2V6zm14 0H8v2h12V6zM4 11h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2zM4 16h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2z\" fill=\"currentColor\"><\/path><\/svg><svg style=\"fill: #999;color:#999\" class=\"arrow-unsorted-368013\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"10px\" height=\"10px\" viewbox=\"0 0 24 24\" version=\"1.2\" baseprofile=\"tiny\"><path d=\"M18.2 9.3l-6.2-6.3-6.2 6.3c-.2.2-.3.4-.3.7s.1.5.3.7c.2.2.4.3.7.3h11c.3 0 .5-.1.7-.3.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7zM5.8 14.7l6.2 6.3 6.2-6.3c.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7c-.2-.2-.4-.3-.7-.3h-11c-.3 0-.5.1-.7.3-.2.2-.3.5-.3.7s.1.5.3.7z\"\/><\/svg><\/span><\/span><\/span><\/a><\/span><\/div>\n<nav><ul class='ez-toc-list ez-toc-list-level-1' ><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-1\" href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/la-guerra-gala-vi\/#LIVRE-SIXIEME-53-av-J-C\" >LIBRO SEIS 53 A.C. J.-C.<\/a><\/li><\/ul><\/nav><\/div>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"ez-toc-section\" id=\"LIVRE-SIXIEME-53-av-J-C\"><\/span>LIBRO SEIS<br>53 aC J.-C.<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>1. C\u00e9sar, quien ten\u00eda muchas razones para esperar un levantamiento m\u00e1s serio de los <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/\">Galia<\/a>, ordena a sus legados Marcus Silanus, Caius Antistius R\u00e9ginus y Titus Sextius que levanten tropas; al mismo tiempo, pide a Cneus Pompey, proc\u00f3nsul, ya que en inter\u00e9s del Estado, permaneci\u00f3 investido con el imperium, ante Roma, para movilizar y enviarle los reclutas de la Galia Cisalpina a quienes hab\u00eda hecho prestar juramento durante sus consulados; consider\u00f3 muy importante, e incluso para el futuro, desde el punto de vista de la opini\u00f3n gala, demostrar que los recursos de Italia le permit\u00edan, en caso de un rev\u00e9s, no solo remediarlo r\u00e1pidamente, sino a\u00fan ser mejor. provisto de tropas que antes. Pompeyo, por patriotismo y amistad, accedi\u00f3 a su petici\u00f3n, y habiendo procedido sus legados con rapidez a las operaciones de reclutamiento, antes de que terminara el invierno se hab\u00edan formado y llevado a la Galia tres legiones, lo que le dio dos veces m\u00e1s cohortes que nada. hab\u00eda perecido con Quintus Titurius por un aumento tan r\u00e1pido y considerable de sus fuerzas, mostr\u00f3 lo que pod\u00eda hacer la organizaci\u00f3n y los recursos del pueblo romano.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Habiendo sido asesinado Indutiomaros, como hemos dicho, los Treveri dan poder a los miembros de su familia. siguen buscando <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mythes-et-legendes-germaniques-60\/\">alemanes<\/a> vecindario y prometerles dinero. Incapaces de elegir a los pueblos m\u00e1s cercanos, recurren a los m\u00e1s lejanos. Cierto n\u00famero consiente: se obligan bajo juramento, los subsidios se garantizan por medio de rehenes; Traemos a Ambiorix a la liga. Enterado de estas intrigas, y como vio por todos lados s\u00f3lo preparativos de guerra, los Nervios, los Atuatuci, los Menapes en armas con todos los Germanos de Cisrhenian, los Senones absteni\u00e9ndose de responder a su llamado y consultando con los Carnutes y las ciudades vecinas. , los tr\u00e9veri constantemente delegando a los alemanes para tratar de gan\u00e1rselos - C\u00e9sar pens\u00f3 que deber\u00eda comenzar la campa\u00f1a antes de lo habitual.<\/p>\n\n\n\n<p>3. As\u00ed que, antes de que terminara el invierno, reuni\u00f3 las cuatro legiones m\u00e1s cercanas e inesperadamente march\u00f3 sobre el pa\u00eds de los Nervios; sin darles tiempo de reunirse ni de huir, llev\u00e1ndose mucho ganado, tomando muchos prisioneros -bot\u00edn que dej\u00f3 a los soldados-, devastando sus campos, los oblig\u00f3 a someterse y proporcionarle rehenes. El asunto termin\u00f3 r\u00e1pidamente; despu\u00e9s de lo cual se volvi\u00f3 y condujo a las legiones a sus cuarteles de invierno. En los primeros d\u00edas de la primavera convoc\u00f3, seg\u00fan la regla que hab\u00eda establecido, la asamblea de la Galia; todos ven\u00edan all\u00ed excepto los Senones, los Carnutes y los Treveri; interpret\u00f3 esta abstenci\u00f3n como el comienzo de una revuelta abierta y, para demostrar que todo lo subordinaba a su represi\u00f3n, transport\u00f3 la asamblea a Lutetia, la ciudad de Par\u00eds. Este pueblo era lim\u00edtrofe con los Senones, y antes se hab\u00eda unido con ellos en un solo estado; pero parec\u00eda haber permanecido ajeno a la trama. C\u00e9sar anuncia su resoluci\u00f3n desde lo alto de su corte y el mismo d\u00eda parte con sus legiones hacia el pa\u00eds de los Senons, que gana a marchas forzadas.<\/p>\n\n\n\n<p>4. A la noticia de su acercamiento, Acco, que fue el instigador de la revuelta, ordena que las poblaciones se re\u00fanan en las plazas fuertes. La medida estaba en marcha cuando se anuncia que los romanos est\u00e1n all\u00ed. Los Senones no tuvieron m\u00e1s remedio que renunciar a su plan y enviar diputados a C\u00e9sar para tratar de persuadirlo; los heduos, que durante mucho tiempo hab\u00edan sido sus protectores, los presentan. De buen grado C\u00e9sar, a petici\u00f3n de los heduos, los perdona y acepta sus disculpas, porque sinti\u00f3 que la estaci\u00f3n estival no estaba hecha para realizar investigaciones, sino que deb\u00eda reservarse para la guerra que estaba a punto de estallar. Pide cien rehenes y conf\u00eda su custodia a los heduos. Los Carnutes tambi\u00e9n le enviaron diputados y rehenes a los S\u00e9nones; tienen su caso defendido por el Remi, de quien eran clientes, y obtienen una respuesta similar. C\u00e9sar va a terminar la sesi\u00f3n de la asamblea; manda a las ciudades que le provean de jinetes.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Habiendo pacificado esta parte de la Galia, se entrega por completo a la guerra de los Treveri y Ambiorix. Invita a Cavarinos a que lo acompa\u00f1e con la caballer\u00eda de los Senones, no sea que su car\u00e1cter violento o el odio que hab\u00eda atra\u00eddo le causaran problemas. Asentados estos asuntos, dado que dio por sentado que Ambiorix no dar\u00eda batalla, trat\u00f3 de adivinar qu\u00e9 otro curso podr\u00eda tomar. Cerca del pa\u00eds de los Eburones, detr\u00e1s de una l\u00ednea continua de pantanos y bosques, viv\u00edan los Menapes, el \u00fanico pueblo de las Galias que nunca hab\u00eda enviado una embajada a C\u00e9sar para tratar de paz. Sab\u00eda que Ambiorix estaba ligado a ellos por lazos de hospitalidad; tambi\u00e9n sab\u00eda que a trav\u00e9s de la intervenci\u00f3n de los Treveri hab\u00eda hecho una alianza con los alemanes. C\u00e9sar pens\u00f3 que antes de atacarlo era necesario quitar estos soportes; de lo contrario, era de temer que, vi\u00e9ndose perdido, se escondiera entre los menapes o se uniera a los transrenios. Por lo tanto, adopta este plan; env\u00eda el bagaje de todo el ej\u00e9rcito a Labieno, entre los tr\u00e9veros, y env\u00eda dos legiones a su campamento; en cuanto a \u00e9l, con cinco legiones sin equipaje, se dirige hacia el territorio de Menapes. Estos, sin reunir tropas, confiados en la protecci\u00f3n que les brinda la patria, se refugian en los bosques y pantanos, y all\u00ed transportan sus mercanc\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>6. C\u00e9sar divide sus tropas con su legado Cayo Fabio y su cuestor Marco Craso, r\u00e1pidamente hace tender puentes y entra en el pa\u00eds por tres lugares: quema granjas y aldeas, toma mucho ganado y toma muchos prisioneros. Los Menapes se ven obligados a enviarle diputados para pedir la paz. Recibe a sus rehenes y declara que los tendr\u00e1 por enemigos si reciben a Ambiorix oa sus representantes en su territorio. Habiendo as\u00ed arreglado el asunto, dej\u00f3 a Comio el Atrebates con la caballer\u00eda para vigilar a los Menapes, y march\u00f3 contra los Treveri.<\/p>\n\n\n\n<p>7. Durante esta campa\u00f1a de C\u00e9sar, habiendo reunido los Treveri grandes fuerzas de infanter\u00eda y caballer\u00eda, se preparaban para atacar a Labieno, que, con una sola legi\u00f3n, hab\u00eda pasado el invierno en su pa\u00eds; estaban ya a dos d\u00edas de su campamento cuando supieron que hab\u00eda recibido otras dos legiones enviadas por C\u00e9sar. Luego se establecieron a quince millas de distancia y decidieron esperar all\u00ed refuerzos de los alemanes. Labieno, informado de sus intenciones, crey\u00f3 que su imprudencia le proporcionar\u00eda alguna feliz oportunidad de dar batalla, dejando cinco cohortes para custodiar el equipaje, march\u00f3 al encuentro de los enemigos con veinticinco cohortes y una numerosa caballer\u00eda, y se atrincher\u00f3 un poco m\u00e1s. miles de millas de distancia, no de su lado. Entre ellos y Labieno hab\u00eda un r\u00edo dif\u00edcil de cruzar, bordeado por escarpadas orillas. No ten\u00eda intenci\u00f3n de cruzarlo, ni cre\u00eda que el enemigo quisiera. \u00c9ste esperaba cada d\u00eda m\u00e1s ver la llegada de los alemanes. Labieno habla en el consejo de tal manera que los soldados lo escuchan: &quot;Como se dice que los alemanes se acercan, no quiere arriesgar el destino del ej\u00e9rcito y el suyo propio, y al d\u00eda siguiente, al amanecer , se ir\u00e1. Estos comentarios no tardan en ser comunicados al enemigo, porque en tantos jinetes <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-gala\/\">g\u00e1lico<\/a> m\u00e1s de uno se inclinaba naturalmente a favorecer la causa gala. Labieno convoca a los tribunos y centuriones de las primeras cohortes durante la noche, les explica su plan y, para hacer creer mejor al enemigo que tiene miedo, ordena romper el campamento con m\u00e1s ruido y confusi\u00f3n que el de ellos. ordinario los ej\u00e9rcitos de Roma. De esta manera, da a su partida la apariencia de una huida. El enemigo tambi\u00e9n es informado antes del amanecer, dada la proximidad de los dos campamentos, es informado por sus exploradores.<\/p>\n\n\n\n<p>8. Tan pronto como la retaguardia hab\u00eda pasado los atrincheramientos, exhort\u00e1ndose unos a otros a no dejar escapar ninguna presa deseada de sus manos: &quot;Fue demasiado tiempo&quot;, dijeron, &quot;mientras los romanos ten\u00edan miedo de esperar el apoyo de los alemanes; su honor no se resent\u00eda si con tales fuerzas no ten\u00edan la audacia de atacar a una tropa tan peque\u00f1a en n\u00famero y, adem\u00e1s, en fuga, avergonzados con su equipaje&quot; - los galos no dudaron en cruzar el r\u00edo y enfrentarse en combate en una posici\u00f3n desfavorable. Labieno lo hab\u00eda previsto y, para arrastrarlos a todos debajo de la corriente, continu\u00f3 su finta y avanz\u00f3 lentamente. Luego, despu\u00e9s de adelantar un poco el equipaje y colocarlo sobre un mont\u00edculo, se dirigi\u00f3 a la tropa con estas palabras: &quot;Aqu\u00ed, soldados, est\u00e1 la ansiada oportunidad: ustedes mantienen al enemigo en un terreno donde sus movimientos no son libres y donde nosotros dominarlo; muestre bajo nuestras \u00f3rdenes la misma valent\u00eda que el general en jefe le ha visto desplegar tantas veces, y haga como si \u00e9l estuviera all\u00ed, si viera lo que estaba pasando. Inmediatamente volvi\u00f3 las insignias contra el enemigo y form\u00f3 el frente de batalla; env\u00eda algunos escuadrones para custodiar el equipaje y coloca el resto de la caballer\u00eda en las alas. Los nuestros levantan prontamente el clamor de ataque y lanzan la jabalina. Cuando los at\u00f3nitos enemigos vieron marchar contra ellos a los que cre\u00edan que hu\u00edan, no pudieron resistir el sobresalto y, derrotados al primer ataque, llegaron a los bosques vecinos. Labieno envi\u00f3 la caballer\u00eda en su persecuci\u00f3n, mat\u00f3 a un gran n\u00famero, tom\u00f3 una multitud de prisioneros y, pocos d\u00edas despu\u00e9s, recibi\u00f3 la sumisi\u00f3n de la ciudad. En cuanto a los alemanes, que llegaron como refuerzos, al enterarse de la derrota de los Treveri, regresaron a su pa\u00eds. Los padres de Indutiomaros, autores de la sedici\u00f3n, se exiliaron y partieron con ellos. Cing\u00e9torix, que, como hemos dicho, hab\u00eda permanecido en el cargo desde el principio, fue investido de autoridad civil y militar.<\/p>\n\n\n\n<p>9. C\u00e9sar, cuando lleg\u00f3 del pa\u00eds de los Menapes al de los Treveri, resolvi\u00f3, por dos razones, cruzar el Rin: primero porque los alemanes hab\u00edan enviado ayuda a los Treveri contra \u00e9l, y segundo para que &#039;Ambiorix no pudo encontrar refugio con ellos. Habi\u00e9ndose decidido por esta expedici\u00f3n, se comprometi\u00f3 a construir un puente un poco r\u00edo arriba del lugar donde hab\u00eda enviado previamente a su ej\u00e9rcito. El sistema de construcci\u00f3n era conocido, ya lo hab\u00edamos practicado; los soldados trabajan con ardor, y en pocos d\u00edas la obra est\u00e1 terminada. Dejando una fuerte guardia en el puente, entre los tr\u00e9veros, para evitar que de repente estallara una revuelta por ese lado, cruz\u00f3 el r\u00edo con el resto de las legiones y la caballer\u00eda. Los Ubianos, que antes hab\u00edan dado rehenes y hecho su sumisi\u00f3n, le env\u00edan diputados para justificarse.Declaran que el socorro enviado a los Treveri no vino de su ciudad, que no fue por ellos que se viol\u00f3 la fe jurada; suplican a C\u00e9sar que los perdone, que no confunda, en su resentimiento contra los germanos en general, a los inocentes con los culpables; si quiere m\u00e1s rehenes, le daremos algunos. C\u00e9sar investiga y descubre que son los suevos quienes han enviado los refuerzos; acepta las explicaciones de los ubios e indaga atentamente sobre las v\u00edas de acceso a los suevos.<\/p>\n\n\n\n<p>10. Mientras tanto, pocos d\u00edas despu\u00e9s, se entera por los ubios de que los suevos est\u00e1n concentrando todas sus fuerzas y hacen que los pueblos que est\u00e1n bajo su dependencia tengan orden de enviar refuerzos de infanter\u00eda y caballer\u00eda. Con esta noticia hizo provisiones de trigo, escogi\u00f3 una buena posici\u00f3n para establecer all\u00ed su campamento, mand\u00f3 a los ubios salir del campo y encerrarse en las ciudades con el ganado y todo lo que pose\u00edan, esperando que estos b\u00e1rbaros e inexpertos los hombres, cuando se ve\u00edan a punto de quedarse sin provisiones, pod\u00edan ser llevados a combatir en condiciones desventajosas; da la misi\u00f3n a los ubios para que env\u00eden muchos exploradores al pa\u00eds de los suevos y averig\u00fcen qu\u00e9 est\u00e1 pasando all\u00ed. La orden fue cumplida, y a los pocos d\u00edas recibi\u00f3 el siguiente informe: &quot;Cuando los suevos hubieron tenido cierta informaci\u00f3n sobre el ej\u00e9rcito romano, todos, con todas sus tropas y las de sus aliados, que hab\u00edan reunido, se retiraron muy lejos, hacia el extremo de su territorio; hay all\u00ed un bosque inmenso, llamado Bacenis; se extiende profundamente hacia el interior y forma entre los suevos y los queruscos un muro natural que se opone a sus incursiones y sus rec\u00edprocos estragos: es a la entrada de este bosque donde los suevos decidieron esperar a los romanos.<\/p>\n\n\n\n<p>11. Llegado a este punto de la historia, no parece fuera de lugar describir las costumbres de los galos y de los germanos y exponer las diferencias que distinguen a estas dos naciones. En la Galia, no s\u00f3lo todas las ciudades, todos los cantones y fracciones de cantones, sino incluso, se puede decir, todas las familias est\u00e1n divididas en partidos rivales; a la cabeza de estos partidos est\u00e1n los hombres a los que se concede m\u00e1s cr\u00e9dito; a ellos les toca juzgar en \u00faltima instancia para que todo se resuelva, para que se tomen todas las decisiones. Hay aqu\u00ed una instituci\u00f3n muy antigua que parece tener por objeto la protecci\u00f3n de cada hombre del pueblo contra algo m\u00e1s poderoso que \u00e9l mismo: porque el jefe de facci\u00f3n defiende a su pueblo contra los intentos de violencia o astucia, y si le sucede act\u00faa de otra manera, pierde todo el cr\u00e9dito. El mismo sistema gobierna la Galia considerada en su conjunto, todos los pueblos all\u00ed est\u00e1n agrupados en dos grandes partidos.<\/p>\n\n\n\n<p>12. Cuando C\u00e9sar lleg\u00f3 a la Galia, uno de estos partidos ten\u00eda a la cabeza a los heduos y al otro a los secuanos. Estos \u00faltimos, que, reducidos a sus propias fuerzas, eran los m\u00e1s d\u00e9biles, pues los heduos hab\u00edan disfrutado durante mucho tiempo de una influencia muy grande y su clientela era considerable, se hab\u00edan unido a Ariovisto y a sus germanos, y los unieron a s\u00ed mismos a costa de grandes sacrificios y grandes promesas Despu\u00e9s de varios combates victoriosos, y en los que hab\u00eda perecido toda la nobleza hedua, su preponderancia hab\u00eda llegado a ser tal que una gran parte de los clientes heduos se pasaron a su lado, que ten\u00edan como rehenes a los hijos de los jefes heduos, exigidos de esta cit\u00f3 el compromiso solemne de no emprender nada contra ellos y asign\u00f3 parte de su territorio contiguo al de ellos, que hab\u00edan conquistado; que por fin ten\u00edan supremac\u00eda sobre toda la Galia. Reducido a este extremo, Diviciacos hab\u00eda ido a Roma a pedir ayuda al Senado, y hab\u00eda regresado sin haberlo logrado. La llegada de C\u00e9sar hab\u00eda cambiado el rostro de las cosas; los heduos hab\u00edan visto regresar a sus rehenes, hab\u00edan recobrado a sus antiguos clientes, hab\u00edan adquirido nuevos gracias a C\u00e9sar, porque los que hab\u00edan entrado en su amistad los encontraban m\u00e1s felices y m\u00e1s justos. gobernado; por fin hab\u00edan ganado poder y dignidad de todos modos, y los Sequani hab\u00edan perdido su hegemon\u00eda. Los Remi hab\u00edan tomado su lugar; y como tambi\u00e9n se cre\u00eda que \u00e9stos gozaban del favor de C\u00e9sar, los pueblos a quienes las viejas enemistades hac\u00edan absolutamente imposible la uni\u00f3n con los heduos, se alinearon entre la clientela de los remes. Estos los protegieron con celo, y as\u00ed lograron conservar una autoridad que era nueva para ellos y que les hab\u00eda llegado de repente. La situaci\u00f3n en ese momento era la siguiente: los heduos ten\u00edan con mucho el primer rango, los Remi ocupaban el segundo.<\/p>\n\n\n\n<p>13. En toda la Galia hay dos clases de hombres que cuentan y son considerados. En cuanto a la gente com\u00fan, apenas se les trata de otra manera que como esclavos, incapaces de permitirse ninguna iniciativa, sin ser consultados sobre nada. La mayor\u00eda, cuando se ven abrumados por las deudas, o aplastados por los impuestos, o en el blanco de las vejaciones de los m\u00e1s poderosos que ellos, se entregan a los nobles; \u00e9stos tienen sobre s\u00ed todos los derechos que los amos tienen sobre sus esclavos. Volviendo a las dos clases de las que habl\u00e1bamos, una son druidas, la otra son caballeros. Los primeros se ocupan de los asuntos de religi\u00f3n, presiden los sacrificios p\u00fablicos y privados, regulan las pr\u00e1cticas religiosas; los j\u00f3venes acuden en masa para aprender de ellos y se sienten muy honrados. Son los druidas, en efecto, quienes deciden casi todos los conflictos entre Estados o entre individuos y, si se ha cometido alg\u00fan delito, si ha habido asesinato, si ha surgido una disputa sobre herencia o delimitaci\u00f3n, son ellos quienes juzgan, que fijan las satisfacciones para recibir y para dar; si un individuo o un pueblo no ha cumplido con su decisi\u00f3n, le proh\u00edben los sacrificios. Es entre los galos el castigo m\u00e1s grave. Los que han sido golpeados por esta prohibici\u00f3n, se colocan entre el n\u00famero de los imp\u00edos y de los criminales, se apartan de ellos, huyen de su acceso y de su conversaci\u00f3n, temiendo alg\u00fan efecto nefasto de su contacto impuro; no son admitidos para buscar justicia, ni para tomar su parte de ning\u00fan honor. Todos estos druidas obedecen a un solo l\u00edder, que goza de gran autoridad entre ellos. A su muerte, si uno de ellos se distingue por m\u00e9ritos fuera de la l\u00ednea, le sucede si varios tienen t\u00edtulos iguales, el sufragio de los druidas, a veces hasta las armas deciden. Cada a\u00f1o, en fecha fija, celebran su reuni\u00f3n en un lugar consagrado, en el pa\u00eds de los Carnutes, que se dice ocupa el centro de la Galia. All\u00ed, de todas partes, vienen todos los que tienen diferencias, y se someten a sus decisiones y sus juicios. Se cree que su doctrina se origin\u00f3 en <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mitologia-bretona\/\">Breta\u00f1a<\/a>, y fue tra\u00eddo de esta isla a la Galia; incluso hoy, aquellos que quieren estudiarlo en profundidad suelen ir all\u00ed para aprender.<\/p>\n\n\n\n<p>14. Es costumbre que los druidas no vayan a la guerra y no paguen impuestos como los dem\u00e1s, est\u00e1n exentos del servicio militar y exentos de cualquier cargo. Atra\u00eddos por tan grandes ventajas, muchos vienen espont\u00e1neamente a seguir sus lecciones, muchos son enviados por sus familias. Se dice que de ellos aprendieron de memoria un n\u00famero considerable de versos. Tambi\u00e9n m\u00e1s de uno permanece veinte a\u00f1os en la escuela. Creen que la religi\u00f3n no permite que la escritura sea objeto de su educaci\u00f3n, mientras que para todo lo dem\u00e1s en general, para las cuentas p\u00fablicas y privadas, utilizan el alfabeto. <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mythes-et-legendes-grecques-1664\/\">Griego<\/a>. Me parece que han establecido esta costumbre por dos razones: porque no quieren que se divulgue su doctrina, ni que, en cambio, sus alumnos, apoy\u00e1ndose en la escritura, descuiden su memoria; porque es cosa com\u00fan que cuando nos ayudamos de los textos escritos, nos aplicamos menos a recordar de memoria y dejamos que se nos oxide la memoria. El punto esencial de su ense\u00f1anza es que las almas no perecen, sino que despu\u00e9s de la muerte pasan de un cuerpo a otro; piensan que esta creencia es el mejor estimulante del coraje, porque ya no se tiene miedo a la muerte. Adem\u00e1s, se entregan a numerosas especulaciones sobre los astros y sus movimientos, sobre las dimensiones del mundo y las de la tierra, sobre la naturaleza de las cosas, sobre el poder de los dioses y sus atribuciones, y transmiten estas doctrinas a los juventud.<\/p>\n\n\n\n<p>15. La otra clase es la de los caballeros. \u00c9stos, cuando es necesario, cuando estalla alguna guerra (y antes de la llegada de C\u00e9sar esto suced\u00eda casi todos los a\u00f1os, tanto si tomaban la ofensiva como si ten\u00edan que defenderse), toman parte en la guerra, y cada uno, seg\u00fan su nacimiento y su fortuna, tiene a su alrededor un mayor o menor n\u00famero de ambats y clientes. No conocen otro signo de cr\u00e9dito y poder.<\/p>\n\n\n\n<p>16. Todo el pueblo galo es muy religioso; tambi\u00e9n vemos a los que est\u00e1n afligidos por enfermedades graves, los que arriesgan su vida en combate o de otro modo, inmolan o hacen voto de inmolar v\u00edctimas humanas, y se sirven para estos sacrificios del ministerio de los druidas; piensan, en efecto, que no se puede apaciguar a los dioses inmortales sino redimiendo la vida de un hombre por la vida de otro hombre, y hay sacrificios de este tipo que son de instituci\u00f3n p\u00fablica. Ciertas tribus tienen maniqu\u00edes de proporciones colosales, hechos de mimbre tejido, que est\u00e1n llenos de hombres vivos: les prenden fuego, y los hombres son presa de las llamas. Se piensa que agrada m\u00e1s a los dioses la tortura de los que han sido arrestados en acto de hurto o robo o como resultado de alg\u00fan crimen; pero cuando no tenemos suficientes v\u00edctimas de este tipo, llegamos a sacrificar a personas inocentes.<\/p>\n\n\n\n<p>16. El dios que m\u00e1s honran es Mercurio: sus estatuas son las m\u00e1s numerosas, lo consideran el inventor de todas las artes, es para ellos el dios que indica el camino a seguir, que gu\u00eda al viajero, es quien es m\u00e1s capaz de ganar dinero y proteger el comercio. Despu\u00e9s de \u00e9l adoran a Apolo, Marte, J\u00fapiter y Minerva. Tienen casi la misma idea de estos dioses que otros pueblos: Apolo cura las enfermedades, Minerva ense\u00f1a los principios del trabajo manual, J\u00fapiter es el amo de los dioses, Marte preside las guerras. Cuando han decidido dar batalla, generalmente prometen a este dios el bot\u00edn que har\u00e1n; victoriosos, le ofrecen el bot\u00edn vivo como sacrificio y amontonan el resto en un solo lugar. Podemos ver en muchas ciudades, en lugares consagrados, mont\u00edculos levantados con estos restos; y no ha sucedido a menudo que un hombre se atreva, desafiando la ley religiosa, a esconder su bot\u00edn en casa o tocar las ofrendas: tal crimen se castiga con una muerte terrible en tormentos.<\/p>\n\n\n\n<p>18. Todos los galos dicen ser descendientes de Dis Pater: es, dicen, una tradici\u00f3n de los druidas. Debido a esta creencia, miden la duraci\u00f3n, no por el n\u00famero de d\u00edas, sino por el n\u00famero de noches; los cumplea\u00f1os, comienzos de meses y a\u00f1os se cuentan comenzando el d\u00eda con la noche. En los dem\u00e1s usos de la vida, la principal diferencia que los separa de otros pueblos es que sus hijos, antes de que tengan la edad suficiente para portar armas, no tienen derecho a presentarse ante ellos en p\u00fablico, y es una verg\u00fcenza para ellos que un hijo que todav\u00eda es un ni\u00f1o toma su lugar en un lugar p\u00fablico bajo la mirada de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>19. Los hombres, cuando se casan, ponen en comunidad una parte de sus bienes igual, seg\u00fan una estimaci\u00f3n, al valor de la dote aportada por las mujeres. Este capital se hace en una sola cuenta y se apartan los ingresos que de \u00e9l se obtienen; el c\u00f3nyuge sup\u00e9rstite recibe ambas partes, junto con los ingresos devengados. Los maridos tienen derecho de vida y muerte sobre sus mujeres como sobre sus hijos; cada vez que muere un cabeza de familia de alto linaje, los parientes se re\u00fanen y, si la muerte es sospechosa, las esposas son interrogadas como esclavas; si son encontrados culpables, son entregados al fuego ya los tormentos m\u00e1s crueles. Los funerales son, en relaci\u00f3n con el grado de civilizaci\u00f3n de los galos, magn\u00edficos y suntuosos; se quema en la hoguera todo lo que se cree querido por los muertos, incluso los seres vivos, y no hace mucho era regla de una ceremonia f\u00fanebre completa que los esclavos y patrones que hab\u00edan sido seres queridos fueran quemados con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>20. Las ciudades que se dice que est\u00e1n particularmente bien organizadas tienen leyes que prescriben que quien haya recibido de un pa\u00eds vecino alguna noticia de inter\u00e9s para el Estado debe darla a conocer al magistrado sin hablar de ella con nadie m\u00e1s, porque la experiencia ha demostrado que los hombres que son impulsivos e ignorantes, a menudo, sobre falsos rumores, se asustan, van a los excesos, toman las resoluciones m\u00e1s serias. Los magistrados guardan en secreto lo que creen que deben ocultar, entregan a las masas lo que creen \u00fatil divulgar. Uno tiene derecho a hablar de los asuntos p\u00fablicos s\u00f3lo hablando en el consejo.<\/p>\n\n\n\n<p>21. Las costumbres de los alemanes son muy diferentes. De hecho, no tienen druidas que presidan el culto de los dioses y hacen pocos sacrificios. Cuentan como dioses s\u00f3lo a aquellos a quienes ven y cuyos beneficios manifiestamente experimentan, el Sol, Vulcano, la Luna; los dem\u00e1s, ni siquiera han o\u00eddo hablar de \u00e9l. Toda su vida se dedica a la caza y ejercicios militares; desde la ni\u00f1ez se entrenan para una existencia fatigosa y dura. Cuanto m\u00e1s tiempo se ha conservado la virginidad, m\u00e1s se estima entre los que la rodean: algunos piensan que uno se vuelve m\u00e1s alto de esta manera, otros m\u00e1s fuertes y m\u00e1s nerviosos. De hecho, conocer a la mujer antes de los veinte a\u00f1os es a sus ojos una verg\u00fcenza de las mayores; pero estas cosas no se hacen misterio, porque hombres y mujeres se ba\u00f1an juntos en los r\u00edos, y adem\u00e1s no tienen otra ropa que pieles o ri\u00f1ones cortos que dejan la mayor parte del cuerpo desnudo.<\/p>\n\n\n\n<p>22. La agricultura los ocupa poco, y su alimentaci\u00f3n consiste principalmente en leche, queso y carne. Nadie es due\u00f1o de una extensi\u00f3n fija de tierra, de un dominio; pero los magistrados y los jefes de cantones asignan por un a\u00f1o a los clanes y grupos de parientes que viven juntos un terreno del cual fijan a voluntad la extensi\u00f3n y el lugar; al a\u00f1o siguiente, los obligan a irse a otro lado. Aducen varias razones para este uso: temor de que se aficionen a la vida sedentaria, y descuiden la guerra por la agricultura; que no quieren extender sus posesiones, y que no se ve que los m\u00e1s fuertes echan de sus campos a los m\u00e1s d\u00e9biles; que no se preocupen demasiado por protegerse del fr\u00edo y del calor construyendo viviendas confortables; que no haya amor al dinero, fuente de divisiones y querellas; finalmente, un deseo de contener a la gente para que no tenga envidia, vi\u00e9ndose cada uno, por fortuna, igual al m\u00e1s poderoso.<\/p>\n\n\n\n<p>23. No hay mayor honor para los pueblos alemanes que haber creado un vac\u00edo a su alrededor y estar rodeados de espacios des\u00e9rticos lo m\u00e1s extensos posibles. Es a sus ojos la marca misma de la virtud guerrera, que sus vecinos, expulsados de sus campos, emigran, y que nadie se atreve a quedarse cerca de ellos; ven all\u00ed al mismo tiempo una garant\u00eda de seguridad, ya que ya no tienen que temer una invasi\u00f3n repentina. Cuando un Estado tiene que defenderse o ataca a otro, se eligen magistrados que conducir\u00e1n esta guerra y tendr\u00e1n derecho a la vida oa la muerte. En tiempos de paz, no hay ning\u00fan magistrado comandante, sino que los jefes de regiones y cantones imparten justicia y apaciguan las querellas cada uno entre los suyos. No hay nada deshonroso en el robo, cuando se comete fuera de las fronteras del Estado: profesan que es un medio de ejercitar a los j\u00f3venes y de combatir la pereza en el hogar. Cuando un cacique, en asamblea, se propone dirigir una empresa e invita a voluntarios a declararse, los que agradan tanto a la propuesta como al hombre prometen su ayuda, y reciben las felicitaciones de toda la ayuda; aquellos que posteriormente eluden son considerados desertores y traidores, y en adelante se les niega toda confianza. No respetar a un hu\u00e9sped es a sus ojos cometer un sacrilegio: los que, por cualquier motivo, acuden a su casa, los protegen, su persona les es sagrada; todas las casas est\u00e1n abiertas para ellos y tienen un lugar en todas las mesas.<\/p>\n\n\n\n<p>24. Hubo un tiempo en que los galos superaron en valent\u00eda a los germanos, llevaron la guerra a casa, enviaron colonias m\u00e1s all\u00e1 del Rin porque eran demasiado numerosas y no ten\u00edan suficiente tierra. Es as\u00ed que las regiones m\u00e1s f\u00e9rtiles de Alemania, en las cercan\u00edas del bosque de Hercinio, un bosque del que Erat\u00f3stenes y algunos otros autores <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mythes-et-legendes-grecques-1664\/\">griegos<\/a> Veo que hab\u00eda o\u00eddo hablar de que, lo llaman Orcinian, fueron ocupados por los Volca Tectosages, que se establecieron all\u00ed; esta gente todav\u00eda habita el pa\u00eds, y tiene la mayor reputaci\u00f3n de justicia y valor militar. Pero hoy, mientras los germanos contin\u00faan llevando una vida de pobreza y soportando pacientemente las privaciones, y no han cambiado nada en su alimentaci\u00f3n ni en su vestimenta, los galos, por el contrario, gracias a la proximidad de nuestras provincias y al comercio mar\u00edtimo, han aprendido a conocen la vida amplia y la disfrutan poco a poco, se han acostumbrado a ser los m\u00e1s d\u00e9biles y, muchas veces derrotados, ellos mismos renuncian a compararse con los alemanes por valor militar.<\/p>\n\n\n\n<p>25. Este bosque herciniano, que se mencion\u00f3 anteriormente, tiene un ancho equivalente a la caminata de ocho d\u00edas de un viajero ligeramente equipado: es la \u00fanica forma de determinar sus dimensiones, los alemanes no conocen las medidas de la ruta. Comienza en las fronteras de los helvecios, los nemetes y los rauraques y, siguiendo la l\u00ednea del Danubio, llega hasta los pa\u00edses de los dacios y los anartes; de all\u00ed se desv\u00eda del r\u00edo a la izquierda, y por su extensi\u00f3n toca territorio de muchos pueblos; no hay nadie en esta parte de Alemania que pueda decir que ha llegado a su fin despu\u00e9s de sesenta d\u00edas de marcha, o que sabe d\u00f3nde termina; hay all\u00ed, se nos asegura, muchas especies de fieras salvajes que no se ven en otra parte; las que m\u00e1s difieren de las dem\u00e1s y parecen m\u00e1s dignas de menci\u00f3n son las siguientes.<\/p>\n\n\n\n<p>26. Hay un buey semejante a un ciervo, que lleva en medio de la frente, entre las orejas, un solo cuerno, m\u00e1s alto y recto que los cuernos que conocemos; en su cumbre se abre en palmeras y ramas. Macho y hembra son del mismo tipo, sus cuernos tienen la misma forma y tama\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>27. Tambi\u00e9n hay animales llamados alces. Se parecen a las cabras y tienen la misma variedad de pelaje; su tama\u00f1o es un poco mayor, sus cuernos est\u00e1n truncados y tienen piernas sin articulaciones: no se acuestan para dormir, y, si alg\u00fan accidente les hace caer, no pueden ponerse de pie ni siquiera levantarse. Los \u00e1rboles les sirven de lecho: se apoyan en ellos y es as\u00ed, simplemente apoy\u00e1ndose un poco, que duermen. Cuando, siguiendo sus huellas, los cazadores han descubierto su refugio habitual, arrancan o talan todos los \u00e1rboles del lugar, cuidando, no obstante, de que permanezcan erguidos y conserven su apariencia ordinaria. Cuando los alces vienen a inclinarse all\u00ed como de costumbre, los \u00e1rboles caen bajo su peso y caen con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>28. Una tercera especie es la del urus. Son animales cuyo tama\u00f1o es un poco inferior al del elefante, y que tienen el aspecto general, color y forma del toro. Son muy vigorosos, muy \u00e1giles, y no perdonan ni al hombre ni al animal que hayan visto. Tratamos de atraparlos con trampas y los matamos; esta fatigosa cacer\u00eda es para los j\u00f3venes un medio de endurecerse, y se entrenan en ella: los que han matado el mayor n\u00famero de estos animales traen los cuernos para exhibirlos p\u00fablicamente como prueba, y esto les vale mucho. elogio. En cuanto a acostumbrar al urus al hombre y domarlo, esto no se puede lograr, ni aun tom\u00e1ndolo muy peque\u00f1o. Sus cuernos, por su tama\u00f1o, su forma, su aspecto, son muy diferentes a los de nuestros bueyes. Son muy buscados: los bordes est\u00e1n forrados con un c\u00edrculo de plata y se usan como copas en las grandes fiestas.<\/p>\n\n\n\n<p>29. Cuando C\u00e9sar supo por los exploradores ubios que los suevos se hab\u00edan retirado a los bosques, temiendo faltar trigo, porque, como hemos dicho, la agricultura est\u00e1 muy descuidada por todos los germanos, resolvi\u00f3 no ir m\u00e1s all\u00e1; sin embargo, para no privar a los b\u00e1rbaros de toda raz\u00f3n para temer su regreso y retrasar los auxiliares que pudieran enviar a la Galia, una vez que sus tropas hubieron regresado, tom\u00f3 la parte del puente que tocaba en la ribera de Ubia, y en en su t\u00e9rmino construy\u00f3 una torre de cuatro pisos, instal\u00f3 una guarnici\u00f3n de doce cohortes para defender el puente y fortific\u00f3 este lugar de grandes obras. Da el mando del lugar al joven Ca\u00efus Volcacius Tullus. En cuanto a \u00e9l, se va, cuando el trigo empieza a madurar, para ir a luchar contra Ambiorix; a trav\u00e9s del bosque de las Ardenas - es el bosque m\u00e1s grande de toda la Galia, se extiende desde las orillas del Rin, en el pa\u00eds de Tr\u00e9ver, hasta los Nerviens, por m\u00e1s de quinientas millas - env\u00eda a Lucio por delante Minucio Basilo y toda la caballer\u00eda , con orden de aprovechar la rapidez de su marcha y toda oportunidad favorable; le recomienda que proh\u00edba los fuegos en el campamento, para no se\u00f1alar su llegada por los lirones; \u00e9l le asegura que lo est\u00e1 siguiendo de cerca.<\/p>\n\n\n\n<p>30. Basilus cumple con los pedidos recibidos. Llegando despu\u00e9s de una marcha r\u00e1pida, que sorprende a todos, se apodera de muchos enemigos que estaban trabajando en los campos sin sospecha; siguiendo sus indicaciones, se dirige derecho a Ambiorix, donde, se dec\u00eda, estaba con unos jinetes. El poder de la Fortuna es grande en todas las cosas, y especialmente en los eventos militares. Fue una gran casualidad, en efecto, la que permiti\u00f3 a Basilus caer sobre Ambiorix de forma inesperada, sin que \u00e9l siquiera estuviera de guardia, y aparecer ante los ojos del enemigo antes de que el rumor p\u00fablico o los mensajeros hubieran advertido de su proximidad; pero fue para Ambiorix una gran oportunidad de poder, mientras perd\u00eda toda su parafernalia militar, sus carros y sus caballos, escapar de la muerte. He aqu\u00ed c\u00f3mo se hizo: estando su casa rodeada de bosques seg\u00fan la costumbre general de los galos que, para evitar el calor, buscan la mayor parte de las veces la vecindad de bosques y r\u00edos, sus compa\u00f1eros y sus amigos pudieron mantener durante algunos momentos, en un paso estrecho, el susto de nuestros jinetes. Mientras peleaban, uno de los suyos lo mont\u00f3 a caballo: el bosque proteg\u00eda su huida. As\u00ed fue sucesivamente puesto en peligro y salvado por la omnipotencia de la Fortuna.<\/p>\n\n\n\n<p>31. Ambi\u00f3rix no reuni\u00f3 sus tropas: \u00bflo hizo deliberadamente, porque consider\u00f3 que no deb\u00eda librarse la batalla, o bien por falta de tiempo e impedido por la llegada repentina de nuestra caballer\u00eda, que cre\u00eda?, seguida del resto de \u00bfEl ejercito? No sabemos ; en cualquier caso, mand\u00f3 a todas partes en el campo a decir que todos ten\u00edan que velar por su seguridad. Una parte se refugi\u00f3 en el bosque de las Ardenas, otra en una regi\u00f3n cubierta ininterrumpidamente por pantanos; los que habitaban cerca del oc\u00e9ano se escondieron en islas formadas por las mareas; muchos abandonaron su pa\u00eds para encomendarse a s\u00ed mismos y todo lo que pose\u00edan a pueblos que desconoc\u00edan. Catuvolcos, rey de la mitad de los Eburones, que se hab\u00eda asociado al designio de Ambiorix, debilitado por la edad e incapaz de soportar las fatigas de la guerra o de la huida, despu\u00e9s de haber cargado de imprecaciones a Ambiorix, autor de la compa\u00f1\u00eda, se envenen\u00f3 con el tejo. \u00e1rbol muy com\u00fan en la Galia y Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p>32. Los Segnes y los Condruses, pueblos de pedigr\u00ed <a href=\"https:\/\/mythslegendes.com\/es\/mythes-et-legendes-germaniques-60\/\">germ\u00e1nico<\/a> y contado entre los germanos, que habitan entre los eburones y los tr\u00e9veros, envi\u00f3 diputados a C\u00e9sar para rogarle que no los contara entre sus enemigos y que no considerara a todos los germanos de este lado del Rin como causa com\u00fan: Pens\u00e9 en la guerra, no hab\u00edan enviado ninguna ayuda a Ambiorix. C\u00e9sar, despu\u00e9s de comprobar el hecho interrogando a los prisioneros, les orden\u00f3 que le trajeran a los eburones que pudieran haberse refugiado con ellos: &quot;si obedec\u00edan, respetar\u00eda su territorio&quot;. Despu\u00e9s de lo cual dividi\u00f3 sus tropas en tres cuerpos y recogi\u00f3 el bagaje de todas las legiones en Atuatuca. Es el nombre de una fortaleza. Est\u00e1 situado casi en el centro del pa\u00eds de los Eburons; all\u00ed fue donde Titurius y Auruncul\u00e9ius hab\u00edan tenido sus cuarteles de invierno. Este lugar le hab\u00eda parecido adecuado por varias razones, pero particularmente porque las fortificaciones del a\u00f1o anterior permanec\u00edan intactas, lo que evitaba el dolor de los soldados. Dej\u00f3 para custodiar el equipaje la decimocuarta legi\u00f3n, una de las tres que recientemente hab\u00edan sido reclutadas en Italia y llevadas a la Galia. Encomienda el mando de esta legi\u00f3n y del campamento a Quinto Tulio Cicer\u00f3n, y le da doscientos jinetes.<\/p>\n\n\n\n<p>33. Hab\u00eda dividido su ej\u00e9rcito: Titus Labienus, con tres legiones, recibe la orden de partir para el oc\u00e9ano, en la parte del pa\u00eds que toca el Menapes; env\u00eda a Cayo Trebonio, con el mismo n\u00famero de legiones, a devastar el pa\u00eds contiguo a los Atuatuci; en cuanto a \u00e9l, tomando las tres legiones restantes, decide marchar hacia el Escalda, que desemboca en el Mosa, y hacia el extremo de las Ardenas, donde le dijeron que Ambi\u00f3rix se hab\u00eda retirado con algunos jinetes. Al salir, nos asegura que volver\u00e1 en siete d\u00edas: sab\u00eda que era el tiempo en que la legi\u00f3n que quedaba en la fortaleza iba a recibir su raci\u00f3n de trigo. Labieno y Trebonio son invitados a volver para la misma fecha, si pueden hacerlo sin inconveniente, para que, habi\u00e9ndose reunido consejo y examinadas las intenciones del enemigo seg\u00fan nuevos datos, se reanude la guerra por otros motivos.<\/p>\n\n\n\n<p>34. No hab\u00eda en el pa\u00eds, como m\u00e1s arriba dijimos, tropa regular, ni plaza fuerte, ni guarnici\u00f3n lista para defenderse, sino una poblaci\u00f3n que se hab\u00eda diseminado por todos lados. Dondequiera que un valle secreto, un lugar boscoso, un pantano de dif\u00edcil acceso ofreciera alguna esperanza de protecci\u00f3n o salvaci\u00f3n, all\u00ed se buscaba asilo. Estas retiradas las conoc\u00edan bien los naturales que viv\u00edan en sus cercan\u00edas, y era necesario guardar gran prudencia, no por seguridad de la tropa en su conjunto (pues, unidas, no pod\u00edan correr peligro alguno de una poblaci\u00f3n aterrada y dispersa). ), sino por la seguridad individual de los hombres, que, en cierta medida, importaba a la seguridad del ej\u00e9rcito. De hecho, muchos fueron atra\u00eddos a largas distancias por el atractivo del bot\u00edn, y como los caminos en el bosque eran inciertos y discretos, no pod\u00edan marchar en manadas. Si quer\u00edan acabar con ella y exterminar a esta raza de bandoleros, era necesario dividir el ej\u00e9rcito en gran n\u00famero de destacamentos y dispersar las tropas; si quer\u00edan tener los man\u00edpulos agrupados en torno a sus insignias, seg\u00fan la regla que sol\u00edan seguir los ej\u00e9rcitos romanos, la misma naturaleza de los lugares donde los b\u00e1rbaros se situaban les serv\u00eda de protecci\u00f3n, y no les faltaba audacia para establecer peque\u00f1as emboscadas y envolver a los aislados. Actuamos con toda la cautela que era posible usar en situaciones tan delicadas, prefiriendo sacrificar alguna oportunidad de da\u00f1ar al enemigo, a pesar del deseo de venganza que ard\u00eda en todos, en lugar de da\u00f1arlo sacrificando un cierto n\u00famero de soldados. C\u00e9sar env\u00eda mensajeros a los pueblos vecinos, suscita entre ellos la esperanza del bot\u00edn y llama a todos al saqueo de los eburones: prefiri\u00f3 exponer los peligros de esta guerra forestal a los galos antes que a los legionarios, y quer\u00eda al mismo tiempo que en castigo de tal crimen esta gran invasi\u00f3n deb\u00eda aniquilar la raza de los Eburones y su mismo nombre. Numerosas fuerzas pronto se precipitaron desde todas las direcciones.<\/p>\n\n\n\n<p>35. Mientras todas las partes del territorio de Eburonian estaban as\u00ed entregadas al saqueo, se acercaba el s\u00e9ptimo d\u00eda, la fecha en que C\u00e9sar hab\u00eda decidido que \u00e9l unir\u00eda el bagaje y la legi\u00f3n. Entonces vemos cu\u00e1l es el poder de la Fortuna en la guerra, y qu\u00e9 incidentes graves produce. Estando el enemigo disperso y aterrorizado, como hemos dicho, no hab\u00eda tropa delante de nosotros que pudiera darnos el menor motivo de temor. Pero m\u00e1s all\u00e1 del Rin lleg\u00f3 a los alemanes la noticia de que los Eburones estaban siendo saqueados y, adem\u00e1s, que todo el mundo estaba invitado all\u00ed. Los Sugambres, que son vecinos del r\u00edo, juntan dos mil de caballo: es esta gente de la que arriba hemos dicho que hab\u00edan recogido a los Tenctheres y al fugitivo Usipetes. Cruzan el Rin con la ayuda de botes y balsas, treinta millas m\u00e1s abajo del lugar donde C\u00e9sar hab\u00eda construido un puente y dejado una guardia; cruzan la frontera de los Eburones, recogen muchos fugitivos que por all\u00ed se hab\u00edan dispersado, se apoderan de gran cantidad de ganado, presa muy codiciada de los b\u00e1rbaros. Atra\u00eddos por el bot\u00edn, van m\u00e1s all\u00e1. Los pantanos, los bosques no son obst\u00e1culo para estos hombres que nacieron en la guerra y el robo. Preguntan a sus prisioneros d\u00f3nde est\u00e1 C\u00e9sar: responden que se ha ido, que se ha ido todo el ej\u00e9rcito. Y uno de ellos: \u201c\u00bfPor qu\u00e9, les dijo, corred tras una presa miserable y d\u00e9bil, cuando se os presenta una magn\u00edfica oportunidad? En tres horas puedes estar en Atuatucal: el ej\u00e9rcito romano ha amontonado all\u00ed todas sus riquezas; para custodiarlos, una tropa tan d\u00e9bil que ni siquiera podr\u00eda amueblar el muro y que nadie se atrever\u00eda a salir de los atrincheramientos. Ante la esperanza que se les ofrec\u00eda, los alemanes escondieron el bot\u00edn que hab\u00edan hecho y se dirigieron a Atuatuca, guiados por el mismo hombre de quien hab\u00edan aprendido este consejo.<\/p>\n\n\n\n<p>36. Todos los d\u00edas anteriores, siguiendo las recomendaciones de C\u00e9sar, Cicer\u00f3n hab\u00eda detenido con mucho cuidado a los soldados en el campamento sin permitir siquiera que un ayuda de c\u00e1mara saliera del atrincheramiento; pero al s\u00e9ptimo d\u00eda, no esperando ya que C\u00e9sar observara el tiempo que hab\u00eda fijado, porque oy\u00f3 que se hab\u00eda ido lejos y no le lleg\u00f3 sonido de su regreso, movido al mismo tiempo por las palabras de los que dec\u00edan que su supuesta paciencia casi los puso en situaci\u00f3n de ser sitiados, ya que no pod\u00edan salir del campamento, tal como no pensaba, cuando el enemigo ten\u00eda al frente nueve legiones apoyadas por una caballer\u00eda muy importante, y que su Las fuerzas estaban dispersas y casi destruidas, teniendo algo que temer en un radio de tres millas, envi\u00f3 cinco cohortes a buscar trigo en los campos m\u00e1s cercanos, que estaban separados del campamento solo por una colina. Las legiones hab\u00edan fatigado a muchos enfermos; los que se hab\u00edan recobrado durante la semana -hab\u00eda unos trescientos- formaron un destacamento que parti\u00f3 con las cohortes; adem\u00e1s, se permite que los siga un gran n\u00famero de siervos, con muchas bestias de carga, que se hab\u00edan quedado en el campamento.<\/p>\n\n\n\n<p>37. Quiso la casualidad que justo en este momento lleg\u00f3 inmediatamente la caballer\u00eda alemana, sin cambiar el paso, trataron de entrar en el campamento por la puerta decumana, y como los bosques tapaban la vista por ese lado, no fueron vistos, no antes. estaba tan cerca que los mercaderes que hab\u00edan levantado sus tiendas al pie de la muralla no pudieron ponerse a salvo. La sorpresa perturba a los nuestros, y la cohorte de guardias apenas soporta el primer susto. El enemigo se est\u00e1 extendiendo por todo el campamento, buscando un punto de acceso. Nuestros soldados defienden, no sin dificultad, las puertas; el resto no tiene otra protecci\u00f3n que la del suelo y trinchera. La alarma est\u00e1 por todas partes en el campamento, y la gente se pregunta por la causa del tumulto. Uno anuncia que el campamento est\u00e1 tomado, el otro afirma que los b\u00e1rbaros han venido despu\u00e9s de una victoria, que han destruido el ej\u00e9rcito y matado al general; a la mayor\u00eda les asusta una idea supersticiosa que les sugieren los lugares en ese momento: imaginan la cat\u00e1strofe de Cotta y Titurius, muertos en este mismo puesto. Mientras estos terrores paralizan a todos, los b\u00e1rbaros se convencen de que el prisionero hab\u00eda dicho la verdad, que el interior del campo est\u00e1 vac\u00edo. Se esfuerzan por entrar y se animan unos a otros a no dejar escapar una oportunidad tan grande.<\/p>\n\n\n\n<p>38. Entre los enfermos dejados en el lugar figura Publio Sextio B\u00e1culo, que hab\u00eda sido primipio bajo las \u00f3rdenes de C\u00e9sar, y de quien hemos hablado en conexi\u00f3n con batallas anteriores: no hab\u00eda tomado alimento durante cinco d\u00edas. Preocupado por su suerte y la de todos, sale desarmado de su tienda: ve que el enemigo est\u00e1 sobre nosotros, que la situaci\u00f3n es de lo m\u00e1s cr\u00edtica: toma prestadas las armas de los que tiene m\u00e1s cerca y va a plantarse en la puerta. . Los centuriones de la cohorte de guardia se unen a \u00e9l: juntos sostienen la lucha por unos momentos. Sextius, gravemente herido, pierde el conocimiento; no sin dificultad, pas\u00e1ndolo de mano en mano, lo salvamos. Este retraso hab\u00eda permitido a los dem\u00e1s recuperar el autocontrol suficiente para atreverse a tomar una posici\u00f3n en el atrincheramiento y dar la apariencia de una defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>39. Mientras tanto, nuestros segadores, que hab\u00edan cumplido su faena, oyen gritos: los jinetes avanzan, se dan cuenta de la gravedad del peligro. Pero aqu\u00ed, un punto de atrincheramiento donde los soldados asustados pueden encontrar refugio, nuestros hombres, reclutas recientes y sin experiencia militar, vuelven sus ojos hacia el tribuno y los centuriones; esperan sus \u00f3rdenes. Los m\u00e1s valientes se sienten perturbados por una situaci\u00f3n tan inesperada. Los b\u00e1rbaros, al percibir las insignias a lo lejos, cesaron el ataque; creen ante todo en el regreso de las legiones cuyos prisioneros les hab\u00edan dicho que se hab\u00edan ido lejos; pero pronto, llenos de desprecio por tan d\u00e9bil tropa, cayeron sobre ella por todos lados.<\/p>\n\n\n\n<p>40. Jacks corre al mont\u00edculo m\u00e1s cercano. Son r\u00e1pidamente ahuyentados y se arrojan en medio de los carteles y man\u00edpulos, lo que aumenta el miedo de los soldados que son f\u00e1ciles de molestar. Algunos son de la opini\u00f3n de formar una esquina y abrir paso r\u00e1pidamente, ya que el campamento est\u00e1 tan cerca, admitiendo que algunos est\u00e1n envueltos y perecen, al menos uno podr\u00e1, piensan, salvar a los dem\u00e1s; los dem\u00e1s quieren que nos detengamos en la colina y todos comparten la misma suerte. Este partido no es aprobado por los viejos soldados que formaban el destacamento de que hemos hablado. Despu\u00e9s de mutuas exhortaciones, encabezados por Cayo Trebonio, caballero romano, que los comandaba, rompieron la l\u00ednea enemiga y llegaron al campamento sin haber perdido a un solo hombre. Los sirvientes y la caballer\u00eda, que se hab\u00edan arrojado en su estela, pasaron en la misma carga y el valor de los legionarios los salv\u00f3. Pero los que se hab\u00edan detenido en la colina, sin tener a\u00fan experiencia militar, no supieron perseverar en el plan que hab\u00edan adoptado de defenderse en la altura, ni imitar el vigor y la velocidad que ten\u00edan. bien: intentaron volver al campamento y entraron en un terreno bajo y desventajoso. Los centuriones, algunos de los cuales hab\u00edan sido ascendidos por su valor de las \u00faltimas cohortes de las otras legiones a las primeras de \u00e9sta, no queriendo perder la reputaci\u00f3n que hab\u00edan adquirido, fueron muertos como valientes. En cuanto a los soldados, la valent\u00eda de sus oficiales hab\u00eda apartado un poco al enemigo, algunos de ellos pudieron, contra toda esperanza, llegar al campamento sin da\u00f1o; los otros fueron rodeados y masacrados.<\/p>\n\n\n\n<p>41. Los germanos, desesperados de tomar el campamento, porque vieron que el nuestro ya se hab\u00eda puesto en el atrincheramiento, se retiraron m\u00e1s all\u00e1 del Rin, llev\u00e1ndose el bot\u00edn que hab\u00edan depositado en los bosques. Pero aun despu\u00e9s de la partida del enemigo, el terror fue tal que Layo Voluseno, que hab\u00eda sido enviado con la caballer\u00eda y lleg\u00f3 al campamento esa noche, no pod\u00eda hacer creer que C\u00e9sar iba a estar all\u00ed con su ej\u00e9rcito intacto. El miedo se hab\u00eda apoderado de todos tan bien que casi perdieron la raz\u00f3n, diciendo que todas las tropas hab\u00edan sido destruidas, que la caballer\u00eda hab\u00eda logrado escapar y afirmando que, si el ej\u00e9rcito hubiera estado intacto, los alemanes no habr\u00edan atacado el acampar. La llegada de C\u00e9sar puso fin a este p\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>42. Una vez de vuelta, C\u00e9sar, que no ignoraba los peligros de la guerra, s\u00f3lo se quej\u00f3 de una cosa, que las cohortes hab\u00edan sido hechas salir de su puesto para echarlas del campamento: no habr\u00eda tenido que dejar el m\u00e1s m\u00ednimo espacio para lo inesperado; adem\u00e1s, consideraba que el papel de la Fortuna hab\u00eda sido grande en la repentina llegada de los enemigos, y que hab\u00eda intervenido a\u00fan m\u00e1s poderosamente en empujar a los b\u00e1rbaros fuera del atrincheramiento y de las puertas cuando eran casi due\u00f1os de ellos. Lo m\u00e1s sorprendente de todo el asunto fue que los germanos, cuyo objetivo al cruzar el Rin era saquear el territorio de Ambiorix, hab\u00edan tra\u00eddo a este \u00faltimo, porque las circunstancias los hab\u00edan llevado al campamento de Roman, la ayuda m\u00e1s valiosa que podr\u00eda haber deseado. por.<\/p>\n\n\n\n<p>43. C\u00e9sar, reanudando su campa\u00f1a de devastaci\u00f3n, dispersa por todos lados un fuerte contingente de caballer\u00eda que hab\u00eda sacado de las ciudades vecinas. Los pueblos fueron incendiados, todos los edificios aislados que se ve\u00edan, el ganado fue masacrado; en todas partes hicieron bot\u00edn; toda esta multitud de bestias y de hombres com\u00edan los cereales, sin contar que la estaci\u00f3n avanzada y las lluvias los hab\u00edan dejado asentados de modo que, aunque algunos hubieran podido escapar escondi\u00e9ndose por el momento, era claro que deb\u00edan, una vez el ej\u00e9rcito se ha ido, sucumbir a la escasez. A menudo, con una caballer\u00eda recorriendo el pa\u00eds en todas direcciones en tantos destacamentos, ocurr\u00eda que se tomaban prisioneros que acababan de ver pasar en fuga a Ambiorix, y lo buscaban con la mirada, asegur\u00e1ndole que a\u00fan no estaba completamente fuera. de vista: esper\u00e1bamos entonces alcanzarlo y hac\u00edamos infinitos esfuerzos; apoyados en la idea de congraciarnos con C\u00e9sar, casi sobrepasamos el l\u00edmite de las fuerzas humanas, y siempre estuvimos muy cerca de alcanzar la meta tan anhelada: \u00e9l, sin embargo, encontraba escondrijos o espesos bosques que lo ocultaban, y al amparo de la noche lleg\u00f3 a otros pa\u00edses, en una nueva direcci\u00f3n, sin m\u00e1s escolta que cuatro jinetes, a los cuales solo se atrevi\u00f3 a confiar su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>44. Despu\u00e9s de devastar as\u00ed el pa\u00eds, C\u00e9sar condujo su ej\u00e9rcito de regreso, menos las dos cohortes perdidas, a Durocortorum de los Remi; habiendo convocado la asamblea de la Galia en esta ciudad, se comprometi\u00f3 a juzgar el asunto de la conspiraci\u00f3n de los Senones y los Carnutes: Acco, que hab\u00eda sido el instigador, fue condenado a muerte y torturado seg\u00fan la antigua costumbre romana. Cierto n\u00famero, temiendo que ellos tambi\u00e9n ser\u00edan juzgados, huyeron. C\u00e9sar les prohibi\u00f3 el agua y el fuego; luego dividi\u00f3 sus legiones en cuarteles de invierno, dos en la frontera de los Tr\u00e9vires, dos entre los lingones, las otras seis en el pa\u00eds de Senon, en Agedincum, y, despu\u00e9s de haberles abastecido de trigo, parti\u00f3 para Italia, como sol\u00eda hacerlo. hizo, para sentarse all\u00ed.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LIBRO SEIS53 A.C. 1. 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